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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
A lo largo de la historia de la aviación chilena, fueron muy pocos los años en que todas las aerolíneas que operaran en el país estuvieran inmersas en un proceso de renovación de flota, al menos en los últimos cuarenta años. En los 81 años de aviación comercial en nuestro país, sólo una compañía (LAN) marcó la vanguardia en cuanto a adquisición de material nuevo para su flota, ya sea por haber tenido la tutela del Estado o gracias a sus importantes ganancias conseguidas durante estos últimos años, producto de una inversión constante y un plan de negocios sustentable en el largo plazo. El resto de los operadores siempre debió adecuarse a equipar sus flotas con material desechados de otras empresas aéreas, en muchos casos de la propia LAN. Quizás la antigua ALA Cinta o LADECO constituyeron algunas parciales excepciones.
Hoy con un sistema aeronáutico totalmente distinto y con un escenario mucho más complejo, los actuales operadores han conseguido dar un paso significativo en este ámbito, logrando iniciar un proceso de renovación simultáneo de sus equipos. Pese al adverso escenario vivido por la industria de la aviación durante la pasada década, donde las nuevas amenazas al sistema internacional, afectaron seriamente la rentabilidad de las compañías, la crisis abrió en forma paralela oportunidades para muchas compañías.
Con el fin de ajustar la capacidad, muchas aerolíneas se desprendieron de una parte significativa de aviones, comenzando por equipos más antiguos (primera generación) hasta incluso algunos relativamente nuevos (tercera generación) y la cancelación de pedidos, hechos que provocaron un aumento en el parque de aeronaves, las cuales debían ser reubicadas en el mercado aeronáutico de manera rápida. El aumento en la disponibilidad de aeronaves, provocó la caída de los precios y una mayor flexibilidad en los contratos de leasing, algo esperado por compañías que necesitaban con urgencia renovar material, pero por contar con una difícil situación financiera o al alto valor de los aviones, veían imposible conseguir un acceso a material más moderno, sin tener que endeudarse en millonarias sumas. De esta forma, el mercado de aviones de segunda mano pasó a tener un gran atractivo para muchas aerolíneas; un ejemplo de ello es Aerolíneas Argentinas compañía que pese a su crisis ha conseguido contratos favorables y adquirir aviones en leasing de última generación, así como también aviones nuevos (como los dos Boeing 737-700 comprados directamente a Boeing tras una cancelación de una orden de la norteamericana Air Tran).
La realidad chilena tampoco estuvo ajena a este escenario. La entrada en vigencia del Stage III para las operaciones aéreas en nuestro país, puso un cronómetro a las compañías que actualmente operan -especialmente los casos de Sky Airline y PAL Airlines-, el cual se aceleró con los cambios al sistema internacional y las sucesivas crisis económicas, con el petróleo como variable principal. Aprovechando la mayor disponibilidad y la caída en los precios de leasing de aeronaves, ambas compañías comenzaron el presente año a dar un paso significativo, incorporando material más moderno a su flota, el cual permitirá optimizar sus operaciones.
Sky Airline fue la primera compañía en anunciar una renovación de flota, cuando el año pasado anunció que durante el 2010 se iniciaría un proceso gradual de cambio de aviones con material de tercera generación. Para ello la compañía en julio 2009 incrementó su capital el cual le permitiría negociar de mejor manera la adquisición de aviones. En la pasada cumbre de ALTA celebrada en Cartagena de Indias, el empresario Jürgen Paulmann, dueño de Sky Airline, reveló a la publicación inglesa Flight global el interés de su compañía en aviones Airbus de la familia A320 o en los Boeing 737 Next Generation (mencionándose en su oportunidad el A319 y B737-700). Finalmente en abril de este año, la compañía anunció la llegada de sus dos primeras aeronaves de tercera generación con dos Airbus A320-200 ex TACA, los cuales arribaron en el mes de mayo y comenzaron sus operaciones en las pasadas semanas.
PAL Principal Airlines, el más joven operador dentro del territorio nacional, comenzó sus operaciones regulares con B737-200 Adv, aprovechando el bajo precio de adquisición de estos aviones y los recursos disponibles en el país en este material, asegurando a la compañía la disponibilidad inmediata de aviones y la ventaja de contar con personal experimentado. Conscientes de los escenarios futuros y con el fin de contar con un material más adecuado para sus operaciones (tanto regulares como chárter), la compañía desde sus inició contempló la adquisición de material más moderno en el corto plazo. En abril del presente año, PAL Airlines anunció también la llegada de dos Boeing 737-300 para los meses de junio y diciembre respectivamente, cuyo primer ejemplar -un ex United Airlines-, arribó al país hace casi dos semanas. Si bien se trata de material de segunda generación, la incorporación del Boeing 737-300 permitirá a la compañía iniciar una transición gradual de su flota aprovechando la comunalidad de la familia Boeing 737, con una rápida transición para tripulaciones y personal de mantenimiento.
En ambos casos, la incorporación de estos nuevos equipos suponen para ambas empresas una oportunidad para optimizar sus operaciones, ya sea en cuanto a capacidad ofrecida, como en lo que ha reducción de costos, sobretodo con el menor consumo de combustible que estos aviones poseen respecto a las aeronaves de primera generación.
En el extremo sur del país, la pequeña regional Aerovías DAP tampoco está ajena a este proceso y al igual que el resto de las aerolíneas nacionales, también está incorporando material más moderno con un BAe 146-200, al cual se le unió recientemente un segundo ejemplar y con los cuales la regional del Estrecho de Magallanes está incrementando sus operaciones en la Patagonia y la Antártida chilena.
