IATA llama a integrar personas, tecnología y normas para impulsar la seguridad aérea

IATA plantea combinar la experiencia y conocimiento adquirido en seguridad con las nuevas tecnologías como la IA.
Mark Searle, director Seguridad Global de IATA
Mark Searle, director Seguridad Global de IATA. Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Ante los nuevos desafíos que enfrenta la industria aérea, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) destacó la necesidad de fortalecer la integración entre personas, tecnología y la normativa para alcanzar los próximos avances en seguridad aérea. El planteamiento fue presentado durante la inauguración de la Conferencia Mundial de Seguridad y Operaciones de la IATA 2026, que se desarrolla en Estambul.

Mark Searle, director de Seguridad de la IATA, destacó que la aviación es actualmente más segura que hace una década. En ese período, la tasa de accidentes mortales mejoró desde un accidente por cada 3,5 millones de vuelos a uno por cada 5,6 millones.

Sin embargo, durante 2025 se registraron 394 víctimas mortales en accidentes aéreos. Para la Asociación, la cifra refleja la necesidad de continuar trabajando para reducir los riesgos.

“El próximo avance en seguridad surgirá de la colaboración eficaz entre personas, tecnología y normas, funcionando como un sistema resiliente único”, afirmó Searle.

Personas: preservar la experiencia y la cultura de seguridad

Para IATA, uno de los principales desafíos consiste en integrar a una nueva generación de profesionales formados en un entorno cada vez más digital. La intención es combinar el conocimiento acumulado durante décadas con las nuevas tecnologías.

La organización plantea fortalecer la transferencia estructurada de conocimientos mediante mentorías, formación y planes de sucesión. Al mismo tiempo, considera necesario combinar la experiencia operacional de los profesionales más experimentados con las nuevas capacidades digitales y el dominio de la inteligencia artificial (IA).

Otro elemento fundamental es preservar una cultura de seguridad que permita a los trabajadores comunicar peligros, errores e incidentes sin temor a represalias. Este enfoque permite transformar las experiencias operacionales en oportunidades de aprendizaje y prevención.

La incorporación de nuevas tecnologías, incluida la IA, debe contribuir a mejorar la identificación de riesgos y la toma de decisiones. En ese sentido, IATA plantea tres preguntas para evaluar estas herramientas: si ayudan a comprender mejor lo que ocurre durante las operaciones, si permiten tomar mejores decisiones y si el sistema puede mantener niveles adecuados de seguridad cuando la tecnología no está disponible o presenta fallas.

Searle advirtió que la tecnología por sí sola no garantiza la seguridad. El aumento de las interferencias en los sistemas globales de navegación por satélite (GNSS) demuestra la importancia de contar con redundancia, procedimientos adecuados, capacitación y criterio humano.

Normas globales y supervisión efectiva

El tercer pilar corresponde a las normas. IATA considera que el desempeño de las aerolíneas incluidas en el registro IOSA demuestra el valor de contar con estándares internacionales comunes y una supervisión efectiva. No obstante, muchos desafíos actuales no estarían relacionados con la ausencia de normas, sino con diferencias en su implementación y fiscalización.

Por ello, IATA propone concentrar recursos en las áreas de mayor riesgo, reforzar el cumplimiento de las obligaciones internacionales de los Estados y mantener actualizados los estándares frente a los cambios tecnológicos y operacionales. La Asociación también pone énfasis en mejorar la información sobre riesgos en zonas de conflicto y la notificación de accidentes.

Para Searle, el próximo gran avance en seguridad aérea no necesariamente dependerá de crear más normas. Se debe garantizar que la regulación actual sea comprendidas, aplicadas y supervisadas de manera coherente.

“La personas, la tecnología y las normas deben reforzarse mutuamente”, concluyó.

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