En la inauguración de la conferencia Mundial de Seguridad y Operaciones (WSOC), la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) enfatizó que el universo que en el que desempeñan las aerolíneas está más complejo en comparación con años anteriores. Si bien no se habla específicamente de un retraso, si hay más variables a considerar.
Parte de la complejidad del entorno operacional y de seguridad que envuelve a las aerolíneas está relacionado con los conflictos geopolíticos. Si bien es una realidad presente desde las últimas tres décadas con la proliferación de las nuevas amenazas a la seguridad, la capacidad de acción de distintos grupos más las respuestas de los Estados y la pérdida de hegemonía de algunos países generan nuevas variables.
“El entorno en el que operan las aerolíneas se ha vuelto aún más complejo a medida que proliferan los conflictos y la fragmentación regulatoria”, afirmó Mark Searle, director de Seguridad Global de la IATA.
Producto de los últimos conflictos, IATA destaca que las aerolíneas están afectadas a amenazas adicionales. Por ejemplo, la incursión de vehículos no tripulados piloteados a distancia (RPAS o drones), las interferencias del sistema de navegación por satélite (GNNS) o los ataques de ciberseguridad. Un informe de Thales, por ejemplo, muestra que los ciberataques han crecido un 600% en el último año.
Otro ejemplo de mayor complejidad está en la respuesta de los Estados con los cierres de los espacios aéreos. Al caso del bloqueo de Rusia, se suman los cierres de los espacios aéreos de improviso de Israel o Irán y que han afectado corredores aéreos importantes, afectando a las aerolíneas y a la conectividad de las personas o las rutas comerciales.
Pese a todos los desafíos, IATA enfatiza que la aviación sigue siendo segura. Para ello es fundamental las mejores prácticas y reafirmar los estándares globales.
“Garantizar que la aviación siga siendo el medio de transporte más seguro requiere un liderazgo sólido, una adhesión firme a los estándares globales y un uso más inteligente de los datos. Al centrarnos en estos aspectos —industria y gobierno juntos— construiremos un sistema de aviación global más seguro, resiliente y cada vez más eficiente, capaz de gestionar los riesgos actuales y preparado para los del futuro”, agregó Searle.
Promoción de los estándares globales
Los estándares globales son esenciales para la seguridad de la aviación. Para IATA, es fundamental cumplir con las normas actuales y desarrollar normas futuras para mejorar continuamente el rendimiento de la seguridad operacional de la industria.
Según el gremio de las aerolíneas que representan a más del 80% del tráfico mundial de pasajeros, las interferencias del GNSS aumentaron un 200% entre 2021 y 2024. La guerra entre Rusia y Ucrania ha sido uno de los factores catalizadores de esta nueva amenaza.

Para enfrentar esta nueva amenaza, IATA junto con la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) han lanzado un plan basado en cuatro prioridades, monitorización y presentación de informes, prevención, infraestructura de respaldo y coordinación civil-militar. Se solicita que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) impulse soluciones mediante normas, directrices e informes globales.
Otro punto clave a trabajar es la protección del espectro radioeléctrico ante la rápida expansión del 5G y, próximamente del 6G. Hace unos años, la implementación del 5G ha generado interferencias en varios aeropuertos de los Estados Unidos y Canadá obligando a las aerolíneas a adoptar modernizaciones que implican un aumento de costos.
“Se necesita urgentemente una mayor coordinación con los reguladores de telecomunicaciones y plazos realistas para la mitigación, junto con el desarrollo de sistemas a bordo más resilientes” puntualizó IATA al iniciar la conferencia que se celebra en Xiamen.
Los accidentes o incidentes aéreos siguen siendo una prioridad. Las aerolíneas piden transparencia en los informes para adoptar medidas preventivas anticipadamente, especialmente, ante hechos complejos. Entre los casos de difícil explicación está el desplazamiento del asiento izquierdo del piloto de un Boeing 787-9 de LATAM o el accidente de un B787-8 de Air India atribuido al corte del paso del combustible.
Las normas globales del Anexo 13 del Convenio de Chicago definen claramente la necesidad de realizar investigaciones de accidentes oportunas. Sin embargo, sólo el 58% de los accidentes ocurridos entre 2019 y 2023 han dado lugar a un informe final.
Uso de datos y fortalecimiento de la cultura de seguridad
IATA defiende que mientras más datos la seguridad aérea se irá incrementando. Sólo mediante el conocimiento oportuno de los hechos y el análisis de la información se pondrán a anticipar los riesgos y mejorar el rendimiento.
A través del programa de Gestión Global de Datos de Aviación (GADM), que integra el Intercambio de Datos de Vuelo (FDX), el Intercambio de Datos de Incidentes (IDX) y el Intercambio de Datos de Costos de Mantenimiento (MCX), IATA facilita la toma de decisiones basada en datos entre aerolíneas y organismos reguladores.
Con el fin cooperar y aportar a la seguridad de las aerolíneas, se han lanzado iniciativas como Turbulence Aware que permite a pilotos y operadores de vuelo (EOV) mitigar la turbulencia aérea y aumentar la eficiencia de los vuelos. Air France, Etihad y SAS son algunas empresas que se han unido a esta iniciativa.
Otra acción es la base de datos SafetyIs que utiliza datos de vuelos de 217 aerolíneas para un análisis predictivo. De esta manera, se pueden reducir los riesgos operacionales.
Finalmente, IATA insiste en sus programas de auditorías como IOSA e ISAGO. A través de estas, se pueden garantizar prácticas estandarizadas y acciones correctivas. Según la organización, estos programadas han implementado más de 8.000 acciones correctivas.
En materia de seguridad, las aerolíneas resaltan que el liderazgo es fundamental para crear una cultura sólida. Con un ambiente apropiado no punitivo, los empleados pueden plantear inquietudes para que sean adoptados por sus superiores mitigando riesgos rápida y oportunamente.