¿Cuál es el aporte de la aviación a Chile?

Cada año, la aviación en Chile emplea a miles de personas. Por cada un empleo que se crea en el sector pueden generarse hasta cinco en otras industrias derivadas.
Avión A320 con banderas chilenas
Fotografía: Equipo El Aéreo.

Tanto en Chile como en el mundo, la aviación es un instrumento catalizador de la economía. Como resultado, es también una fuente de generación de nuevos puestos de trabajo. En términos generales, por cada un empleo que se crea en el transporte aéreo, se activan otros entre tres a cinco empleos en otras industrias asociadas creando un círculo virtuoso.

De acuerdo con datos de Oxford Economics y la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), más de 56.700 personas están empleadas en Chile directamente por el sector de las aerolíneas, aeropuertos, proveedores y empresas asociadas. Su aporte a la economía genera US$2.100 millones que equivalen al 0,6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

A esto, se agregan beneficios adicionales por el gasto de los empleados. Se trata de un primer círculo virtuoso. Se estima que junto con las actividades turísticas contribuyeron con un total de US$7,9 mil millones al PIB y a otros 211.900 puestos de trabajo.

El turismo derivado de la aviación aporta US$1.200 millones al PIB del país y emplea a 35.300 personas. Se estima que los turistas internacionales a Chile aportan US$ 3,5 mil millones por año con la compra de bienes y servicios.

La conectividad aérea

Uno de los aportes más importantes que hace la aviación a Chile es la conectividad. Por la ubicación geográfica y ausencia de medios de transportes alternativos, el transporte aéreo es fundamental para conectar a las personas y las mercancías con el resto del mundo. Por la dimensión territorial del país el avión es fundamental para conectar las zonas remotas.

Gracias al desarrollo de distintos modelos de negocios y de la eficiencia operacional de las aerolíneas, Chile tiene conectado a todo su territorio por aire. Esto incluye desde las ciudades del Norte Grande hasta el extremo sur de la Patagonia. Las rutas a Puerto Natales, por ejemplo, son un ejemplo de la ampliación de la conectividad. También destaca la conectividad insular como a Chiloé, Isla de Pascua y la isla Juan Fernández, en esta última atendida por pequeños operadores.

En los últimos años, la conectividad aérea internacional se ha visto afectada por las adversas restricciones colocadas por la administración del Presidente Sebastián Piñera. Después de tener una política favorable -bajo el cual se disminuyeron las tasas de embarque-, su gobierno terminó con un impacto negativo a la industria aérea y de los viajes que afectó a todo el país.

En el periodo más restrictivo -y pese a que otros países levantaron medidas- Chile perdió conectividad con 29 enlaces aéreos entre pares de ciudades y 4.414 frecuencias. Esto equivalió al 75% de los servicios que se realizaban en 2019.

Por la lenta recuperación de Chile, todavía hay enlaces que siguen pendientes de recuperación, aunque destacan otros nuevos, por ejemplo, las rutas desde Estambul (IST) o Santo Domingo, así como nueva conectividad con Brasil. Sin embargo, el contexto de la industria aérea como falta de aviones y el bajo crecimiento económico del país también han afectado enlaces tradicionales como con Norteamérica.

De acuerdo con el último dato disponible de Oxford Economics (2023), el tráfico aéreo internacional representó el 25% del total de salidas origen-destino hacia Chile en 2023. La cifra respresentó a 4,5 millones de salidas de pasajeros.

América Latina continúa siendo el mayor mercado internacional para los flujos de pasajeros desde Chile con un 65%, seguido de América del Norte con 19% y Europa en un 12%. Más atrás están Asia-Pacífico (3%) y África (1%).

La preocupación por el aumento de los costos

Entre 2011 y 2023, los nuevos modelos de negocios más la nueva generación de aviones han permitido reestructurar los costos y reducir las tarifas facilitando la accesibilidad de las personas al viaje en avión. A nivel mundial, en los últimos 50 años los costos han bajado un 70%, según datos de IATA.

En Chile, los costos también han disminuido al igual que las tarifas aéreas. Entre 2011 y 2023, el promedio del precio de los pasajes bajó en un 49% impulsado por distintas olas democratizadoras de la aviación. Cada una estuvo impulsada por una de las tres aerolíneas principales del país. Como resultado, la población local ahora necesita trabajar 3,4 días para pagar un boleto de avión.

Durante los últimos años, han aparecido distintas amenazas desde el mundo político que colocan en riesgo la aviación en Chile. Bajo el gobierno de Gabriel Boric, se intentó colocar un impuesto verde con una reforma tributaria que no prosperó. En paralelo, han surgido nuevos proyectos parlamentarios intentan judicializar el transporte aéreo. Los proyectos no se vislumbra que agreguen valor al usuario y sólo justifique un alza en los costos.

De prosperar, se advierte un efecto adverso que pone en riesgo la cadena de beneficios que genera la aviación en Chile. El escenario preocupa, especialmente cuando el país viene mostrando bajas tasas de crecimiento con ambiente económico preocupante para la mayoría de la población.

Puerta de embarque en la T2 del aeropuerto de Santiago
Fotografía: Ricardo J. Delpiano

Aerolíneas advierten preocupación por la disminución del tráfico aéreo

Desde la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (ACHILA) han manifestado su preocupación por la baja del transporte aéreo. Si bien las aerolíneas han hecho todo lo posible por incentivar la demanda desde el precio, los vuelos domésticos siguen a la baja y el tráfico internacional también tiende a disminuir.

Para el gremio, los indicadores que mes a mes entrega la Junta Aeronáutica Civil (JAC) debe representar una alerta para las autoridades. Los principales puntos son fomentar la competitividad en el sector y garantías para que los chilenos puedan tener un transporte aéreo seguro y accesible. Sólo de esta manera, los beneficios y el aporte económico de la aviación al país no sólo podría mantenerse, sino que también ampliarse.

“Si continúa esta desaceleración, tiene el potencial de no solo afectar el desarrollo de la industria aérea del país, sino también el dinamismo de toda la cadena de valor asociada, que va mucho más allá de la industria aérea. Un menor flujo de pasajeros se traduce directamente en una menor actividad económica para hoteles, pymes turísticas, gastronomía y transporte local a lo largo de todo Chile”, dijeron desde ACHILA.

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