Los aviones de Boeing nuevamente están bajo una alerta de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) ahora con respecto a los baños de los B787. A través de una propuesta de directiva de aeronavegabilidad, la autoridad aeronáutica señala que algunos lavabos podrían desprenderse de sus posiciones en condiciones específicas.
La alerta de la FAA aplica para los B787-8, B787-9 y B787-10 después de reportes de corrosión en uno o más baños y componentes adyacentes. El inconveniente responde la interacción galvánica del aluminio y la fibra de carbono (material con el cual está construido el avión) por el ambiente húmedo.
El eventual desprendimiento podría ocasionar que en ciertas condiciones de vuelo muy específicas con fuerzas G muy elevadas, los baños de los B787 se desprendan y puedan causar lesiones mayores a los pasajeros o al propio avión. También podría suponer posibles bloqueos de las puertas complicando una emergencia.
La alerta de la FAA no debe representar riesgos para los vuelos regulares. Sin embargo, dado que la seguridad es la prioridad número uno en la industria aérea, ningún aspecto puede dejar de ser considerado.
B787 afectados
Según la FAA, los B787 afectados por la corrosión en los baños ascenderían a 159 aviones, principalmente, en los Estados Unidos. Los B787 son utilizados por aerolíneas como American Airlines, Hawaiian Airlines y United Airlines.
El número de aviones comprometidos podría ascender a toda la flota B787 en los Estados Unidos. Según datos de la industria, American Airlines cuenta con 37 B787-8 y 22 B787-9, Hawaiian con tres B787-9 y United Airlines con 12 B787-8, 43 B787-9 y 21 B787-10.
Tras recibir comentarios, la autoridad aeronáutica estadounidense exigiría a los operadores aéreos realizar una inspección detallada de los baños del B787. En caso de detectar corrosión, se deben aplicar el reemplazo de piezas y las medidas que sean necesarias para corregir los defectos.
No es un problema reciente
La FAA detecta problemas con la corrosión de los baños en el B787 en 2023. En ese entonces, los inconvenientes aparecen por fugas de agua de los grifos que podían llegar a los compartimientos electrónicos bajo el piso de la cabina de pasajeros.
El inconveniente se detecta cuando en una aerolínea se reporta una alfombra mojada. Otras inspecciones también revelan el problema en otros aviones.
Boeing está trabajando en el rediseño de los grifos desde 2002. Por lo tanto, se infiere que es una situación conocida por el fabricante. Desde 2024, la FAA exige inspecciones continuas de los baños del B787 para detectar y reparar cualquier fuga de líquidos.