La toma de posesión de Nicolás Maduro marca una nueva etapa para toda Venezuela, incluida su aviación. Más allá de la perpetuidad del régimen, la posibilidad de nuevas sanciones dificulte las alternativas para que las aerolíneas venezolanas mejores su situación actual tanto en términos financieros como operacionales. A esto, se agrega la disminución de la institucionalidad lo que agrega poca seguridad a los operadores.
Pese a que desde hace años el factor político tiene un componente importante en las decisiones, al menos hasta el 28 de julio de 2024, las decisiones concernientes a la aviación se mantienen dentro de un ámbito institucional. Desde esa fecha en adelante, ese elemento pierde valor para depender exclusivamente de la espontaneidad y voluntad del gobernante.
Las suspensiones unilaterales de vuelos que el régimen de Caracas establece con Panamá, Perú, República Dominicana y -más adelante- Chile, por no reconocer la versión oficial del triunfo de Nicolás Maduro es un claro ejemplo. La decisión de ese entonces marca un punto de quiebre para la recuperación de la aviación en Venezuela.
Dicho escenario se reafirma el pasado 10 de enero. Cuando Maduro se prepara para asumir su cuestionado nuevo mandado, una sorpresiva y nuevamente unilateral suspensión de vuelos entre Venezuela y Colombia, deja sin poder viajar a miles de pasajeros. La información aeronáutica señala que suspensión es hasta el 13 de enero, sin embargo, otra decisión de las autoridades venezolanas modifica la restricción hasta el día anterior. Para hoy, 12 de enero, se espera la reanudación de vuelos.
En paralelo, la aviación sigue impedida de conectar Venezuela con países clave. A pesar de que los NOTAMs que indican las restricciones vencen a fines de octubre 2024, no se reanudan los vuelos con Panamá, Perú, República Dominicana y Chile. Ante el temor de sanciones o por lealtad, los operadores venezolanos no quieren entrar en conflicto con las autoridades.

Los venezolanos, los más perjudicados
Sin duda que los ciudadanos venezolanos dentro y fuera de su país son los más perjudicados con las medidas del régimen. Con el endurecimiento de su actuar, las personas no sólo deben lidiar con los problemas en tiempo y costos para viajar hacia o desde Venezuela. Ahora también deben estar sujetos a la voluntad de la autoridad que en cualquier momento puede decretar cierre de fronteras o suspensión de vuelos.
Según la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) hay una reducción del 54% de vuelos internacionales. Desde el 28 de julio, los costos para los pasajeros se elevan en un 300% respecto a los meses previos. Con la incertidumbre de por medio dicho porcentaje puede aumentar si el viajero enfrenta un cierre de fronteras o suspensión de operadores como ocurre recientemente entre Venezuela y Colombia.
Actualmente, Venezuela tiene vuelos internacionales con Bogotá, Curazao, Ciudad de México (MEX), Estambul (IST), La Habana, Lisboa, Madrid, Medellín (MDE), Moscú (VKO), entre otros destinos. Para muchas de estas ciudades, la oferta de vuelos no es diaria.
Renacer interrumpido para la aviación de Venezuela
Hasta mediados de 2024, la aviación en Venezuela registra señales de recuperación tras una década de crisis y el impacto de las restricciones de viaje impuestas por los Gobiernos en 2020. A partir de 2023, el sector está experimenta un renacer importante marcado por el incremento de vuelos internacionales y el desarrollo de nuevas rutas nacionales.
La llegada de operadores internacionales permite suplir la falta de conectividad y dinamizar en la medida de lo posible el mercado. A nivel interno, las aerolíneas venezolanas se esfuerzan por implementar nuevas rutas punto a punto, reduciendo la dependencia de Caracas como centro de operaciones. Sin embargo, la desconexión con Estados Unidos y otros mercados importantes debido a restricciones políticas sigue siendo un obstáculo significativo.
Las cifras de pasajeros de comienzos de 2024 evidencian el crecimiento del sector. En enero y febrero de 2024, el tráfico doméstico aumenta un 36% y 44%, respectivamente, mientras que el internacional crece un 58% y 66%. Las rutas como Caracas – Madrid y Caracas – Lima (hoy suspendida) impulsan este repunte. También destaca el rol que desempeña República Dominicana por facilitar conexiones hacia los Estados Unidos. Según la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), Venezuela lidera la región con un crecimiento del 60% en tráfico durante el primer trimestre del año.
El renacer la aviación venezolana parece prometedor en 2024. Sin embargo, las restricciones políticas y limitaciones operativas ponen limitantes. Ahora, también se agrega la voluntad del gobernante.
Desafíos inmediatos
La aviación en Venezuela tiene dos importantes limitantes en lo inmediato. La primera está vinculada con lo político que complica la recuperación de conectividad y permisos de viaje con mercados estratégicos como los Estados Unidos, Panamá, Perú o Chile. Se trata del principal aspecto que por el momento no vislumbra una solución a corto plazo. Con el retorno de Donald Trump al poder en los Estados Unidos la posibilidad de nuevas sanciones hacia los operadores venezolanos, en especial Conviasa, complica el panorama.
Asociado a lo anterior, está la falta de certezas para operar. Las decisiones unilaterales del régimen no entregan el marco necesario para que los operadores aéreos planifiquen sus vuelos y los viajeros sus traslados. Para un país históricamente respetuoso de la normativa, el escenario actual marca otro retroceso.
Otro punto importante, es la situación financiera para las líneas aéreas. Las sanciones y el tipo de cambio complican las posibilidades de renovar flota. Hoy, Venezuela tiene una de las flotas aéreas más antiguas de la región. La opción de aviones nuevos prácticamente está reservada a la aerolínea estatal Conviasa a través de cuestionados mecanismos (como la transferencia de aviones desde Mahan Air) o mediante los costos arriendo de wet lease o ACMI (arriendo de avión, más tripulación y mantenimiento) tal como lo hace LASER Airlines con HiFly volar a Madrid con Airbus A330-200.