Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: S. Blaise |
A pesar de que las políticas de estimulación a la demanda por parte de las líneas aéreas son fundamentales para mantener altos los flujos de pasajeros en avión, la aparición escalada de movimientos político-sociales con incrementos de violencia y algunos elementos de insurrección, comienzan a levantar las primeras alertas para el transporte aéreo. Los procesos electorales en Argentina, la crisis política en Perú, los movimientos en Ecuador y la crisis político-social reciente de Chile, además del factor Venezuela, generan incertidumbre la que aumenta a medida que escasean las soluciones o medidas de contención por parte de los Gobiernos.
En su último reporte de tráfico, la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) señala que las líneas aéreas latinoamericanas continúan enfrentando diversos desafíos. Entre los mencionados se incluyen la debilidad de algunas economías y las acciones políticas-sociales en algunos Estados clave, los que se agregan al fortalecimiento del dólar frente al deterioro de las monedas locales, aspecto que en los últimos periodos se manifiesta en los resultados financieros de las compañías aéreas. Lo anterior, afecta la confianza empresarial para realizar nuevas inversiones.
IATA muestra que en septiembre el tráfico de pasajeros pagos (RPK, por sus siglas en inglés) en avión en la región registra un crecimiento de apenas 1,2% respecto al mismo mes del año anterior. Esta cifra es inferior a la registrada en agosto del presente año cuando el tráfico de pasajeros tuvo un bajo crecimiento de 2,3%. La Asociación señala que las líneas aéreas reducen su oferta de asientos (ASK) en septiembre en 1,6% lo que favorece a una ligera alza de los factores de ocupación en 2,3 puntos porcentuales para situarse en 82,5%.
Cabe señalar que los reportes entregados son previos a los estallidos políticos-sociales, por lo que las incidencias en las cifras mencionadas guardan más bien con asuntos macroeconómicos aún presentes en la región. A modo de ejemplo, los conflictos más significativos se dan en Ecuador durante la primera quincena de octubre, y en Chile, que desde el 18 de octubre no ve una disminución de su crisis. El ambiente electoral previo y los resultados conocidos en Argentina entregan también un escenario que preocupa por el punto de inflexión que se podría dar con el nuevo gobierno de Alberto Fernández respecto a las políticas hacia la aviación desarrolladas bajo la administración Macri.
En el reciente Foro de Líderes de la Asociación Latinoamericana y del Caribe del Transporte Aéreo (ALTA), las crisis políticas de los países latinoamericanos fue un tema de consulta y que cobra relevancia con la alerta levantada por el informe de IATA. Para la industria, se espera que estas situaciones sean algo temporal de manera tal, de no afectar al transporte aéreo y con esto, a las economías.
Pedro Heilbron, CEO de Copa Airlines y presidente del directorio de ALTA, manifiesta que la aviación siempre tiene que lidiar con temas externos como son los factores climáticos, de salud y también los problemas políticos. En el contexto de multiplicidad actores de los sistemas políticos del mundo contemporáneo, agrega que la situación por la que atraviesa la región, incluyendo Chile, forma parte de una realidad del mundo moderno. Para el caso chileno, espera que la situación tenga una rápida solución ya que en caso contrario puede impactar las perspectivas de tráfico, y con ello, el desarrollo de la economía y la generación de beneficios sociales. “Entre más rápido se resuelvan menor será el impacto para la aviación, para las economías y para la paz social”, dice.
En Chile, el tráfico aéreo de pasajeros del mismo mes (septiembre) registra reportes por sobre a los resultados de la región, pese a que el largo fin de semana de las Fiestas Patrias del país no logra impactar de manera significativa en los niveles tráfico pese a las políticas de estimulación de los operadores aéreos. Para octubre, el tráfico aéreo si bien puede continuar registrando crecimientos, por los aumentos de capacidad respecto al año anterior y acciones comerciales de las líneas aéreas, las reprogramaciones de viaje realizadas desde la segunda mitad de ese mes como consecuencia de la crisis política, las restricciones de movimiento en las ciudades y la falta de seguridad, podrían incidir en tasas menores de movimiento de pasajeros.
Con el caso chileno, la industria aérea aprovecha para insistir en la falta de alternativas de conectividad entre la ciudad y aeropuerto que en casos de conflicto dejan “de rehén” a los usuarios y a la aviación. La excesiva dependencia de una vía de acceso principal al terminal aéreo entrega vulnerabilidad a la infraestructura frente acciones de terceros. El problema no afecta sólo Santiago, sino que también se manifiesta en varias capitales y ciudades de la región. “Desde el punto de vista del transporte aéreo, siempre intentamos mantener a que nuestra industria no se la tome de rehén para manifestar algo porque tiene un impacto de conectividad para el país. En el caso de Chile, el aeropuerto estaba funcionando, pero la conectividad de la ciudad al aeropuerto estaba parada por lo que tenías un aeropuerto listo para operar, pero sin pasajeros y eso tiene un impacto”, es lo que expresa Peter Cerdá, vicepresidente Regional de IATA para las Américas en el Foro de Líderes de ALTA.
Para noviembre, el tráfico aéreo en Chile no presenta irrupciones en su funcionamiento. Sin embargo, las cancelaciones de eventos importantes como APEC, COP y la Copa Libertadores de América podrían representar un impacto. Dependiendo de la capacidad de cada línea aérea, este podría ser compensado al menos en cantidad de personas transportadas que no necesariamente implica beneficios en términos financieros.
En los últimos 30 años, la aviación ha demostrado ser resiliente a las distintas crisis económicas, políticas y sociales en la región como en el resto del mundo. Ahora, no parece ser la excepción en la medida que cuenta con más alternativas para sortear escenarios adversos. “Todos necesitamos viajar y comunicarnos. Todos necesitamos vender, exportar e importar productos, por lo que creemos que vamos a continuar con la dinámica mostrada”, dice el presidente de Airbus para América Latina, Arturo Barreira.
Independiente de lo anterior, se necesita que los Gobiernos comprendan el valor del transporte aéreo como herramienta desarrollo económico y social de los países y eviten colocar cargas adicionales de beneficio unidireccional. En momentos en que los Estados necesitan más recursos para financiar sus proyectos, la aviación puede ser un aporte a medida se incentiven los viajes, el turismo y generen más puestos de empleo.
A corto plazo, el escenario es más preocupante en distintos países de la región. La falta de soluciones de parte de los Gobiernos para resguardar el orden público, vital para el normal funcionamiento de las actividades cotidianas, puede tener efectos en las cancelaciones de las reservas o cambios en las fechas de los viajes. Por lo mismo, todo el sector espera que tanto Chile como la región recuperen su estabilidad.
