Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
A pesar de que la construcción de la nueva infraestructura en terminal de pasajeros y segunda pista de aterrizaje está atrasada en 10 años, el aeropuerto Jorge Chávez de Lima continúa siendo evaluado como el “Mejor Aeropuerto de Sudamérica”, según los usuarios. Mejor conectividad, nivel de servicios, tránsitos rápidos por los procesos y sin duda, una atención del personal que desempeña funciones en el terminal destacable, parecieran ser factores que los pasajeros valoran ampliamente.
De acuerdo con World Airports Awards 2019 que entrega la consultora SkyTrax en base a las opiniones y percepciones de los pasajeros, el aeropuerto de la capital ocupa el puesto número 47 a nivel mundial consiguiendo subir dos puestos respecto a la medición del año anterior (2018). Supera al Mariscal Sucre de Quito que está en el lugar 49 y que este año recibe el premio “Mejor Staff de Sudamérica”, y a ElDorado de Bogotá que en el puesto 53 (con una caída de siete puestos), es valorado con el “Mejor Hotel de Aeropuerto” entregado por Courtyard by Marriott Bogotá.
“Estamos agradecidos con este reconocimiento el mismo que no es sólo un logro de LAP sino también de la comunidad aeroportuaria con quienes se ha trabajado en conjunto para mejorar procesos y servicios para brindar una mejor experiencia al usuario. Este reconocimiento nos motiva a seguir trabajando y continuar nuestro camino hacia el Nuevo Jorge Chávez”, señaló Juan José Salmón, gerente general de Lima Airport Partners (LAP).
Además del terminal José Joaquín Olmedo de Guayaquil en el puesto 68, no existe otro aeropuerto de la región en el ranking del top 100 informado por la consultora. En el ranking regional, además de los terminales mencionados, destacan en los puestos siguientes Sao Paulo (GRU) y Rio de Janeiro (GIG). Más atrás están Santiago, Buenos Aires (EZE), Recife y Buenos Aires (AEP).
La calificación de Lima como “Mejor Aeropuerto” demuestra que la inversión en infraestructura no es todo para ofrecer un adecuado servicio. Si bien esta es necesaria, especialmente cuando presenta un retraso evidente respecto a las necesidades de la industria, un terminal aéreo puede atender adecuadamente a los pasajeros brindando procesos rápidos y una atención conforme por parte del personal.
En la capital peruana es habitual tener tránsitos relativamente rápidos considerando la saturación del edificio actual, en llegadas se puede estar en menos de 30 minutos desde la salida del avión hasta el retiro de equipaje o en el sentido inverso, pasar en forma expedita por el filtro de seguridad y los controles dado que todas las posiciones de revisión están disponibles. Demás está mencionar la cordialidad y amabilidad del personal en cada una de las áreas de la terminal. Junto a ello, Jorge Chávez ha mejorado su infraestructura de servicios complementarios con la instalación de cadenas hoteleras en las cercanías y buses de acercamiento a la ciudad (Airport Express, por ejemplo).
Para el aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago, sin duda la presentación de SkyTrax no entrega un buen resultado pese a los recientes avances. En el caso de Nuevo Pudahuel, sociedad concesionaria que administra, amplía y construye el nuevo terminal, los bajos resultados a nivel mundial supone un desafío adicional considerando que una de sus propuestas es precisamente posicionar al principal aeropuerto chileno entre los 100 mejores del mundo.
Si bien se espera que en los próximos la nueva infraestructura impacte positivamente entre los viajeros, Santiago todavía debe mejorar en temas básicos como asegurar tránsitos rápidos por sus dependencias, mejorar el acceso aeropuerto-ciudad y ofrecer una atención adecuada, cordial y sensible al pasajero. Muchos de estos puntos, hoy desfavorables, implican un tratamiento más allá del rol de una concesión e involucran aspectos como una responsabilidad política del personal de organismos públicos, el rol de cómo el Estado interviene en los temas que competen y aspectos educacionales de la sociedad chilena que parecen desaparecer.
Mientras Lima disfruta con su limitada infraestructura actual de una posición privilegiada en servicios, espera para 2022 la entrega de la segunda pista (futura RWY15R/33L) y para 2024, su nuevo terminal de pasajeros que estará ubicado al frente del actual. El nuevo edificio de pasajeros tendrá un mejor acceso desde la avenida Morales Duárez con un puente sobre el Río Rímac (que conectará con la vía expresa “amarilla”) y la inclusión del metro (línea 2). Su tamaño será cinco veces más grande que el actual, permitiendo incrementar el número de pasajeros por año.
