Gobierno de Chile rechaza la reducción de la tasa de embarque limitando el potencial del país para sumar nuevos pasajeros

Por Ricardo J. Delpiano

SCL Pasajeros Embarque (RD)
Foto: Ricardo J. Delpiano

Mientras distintos países se abren a la reducción de las tasas de embarque o escuchan las propuestas de sus aerolíneas para generar más movimientos de pasajeros y con esto, incentivar el turismo, la economía y el desarrollo social entre los pueblos, el Gobierno de Chile ha cerrado la puerta a cualquier revisión defendiendo los altos costos que hoy los pasajeros pagan cada vez que se suben a un avión.


Chile posee la mayor tasa de viajes domésticos de América Latina producto de las eficiencias que la industria aérea ha conseguido, especialmente las líneas aéreas que con nuevos modelos de negocios han logrado reducir el precio de los pasajes aéreos y con democratizar los viajes aéreos en el país. La frase “hoy todos pueden volar” no es un cliché ni un slogan de marketing, es una realidad que se manifiesta en los más de 20 millones de pasajeros que mueven anualmente por el país y en lo cotidiano que se vuelto el viaje en avión para los chilenos. Vuelos que antes iban a la mitad de su capacidad en pocas frecuencias y aviones de hasta 120 asientos han dado paso a varios vuelos al día con equipos de 220 asientos, similares en capacidad a las de un avión de ruta de largo alcance internacional hace 20 años.

Sin embargo, esta auspiciosa realidad contrasta con los cobros de las tasas mismas, que entorpecen la percepción en los usuarios de los bajos precios que están ofreciendo las líneas aéreas. En términos comparativos, Chile tiene las tasas de embarque y cargos aeroportuarios más altos en América Latina después de México. Producto del modelo de concesiones presente en la mayoría de los aeropuertos y aeródromos del país, su cobro poco se entiende y la tasa de embarque resulta hoy en un impuesto directo al usuario que alimenta las arcas fiscales.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, ha rechazado la idea de cualquier revisión argumentando que con esos fondos se financian parte importante de la infraestructura de aeropuertos y de la aeronáutica nacional, por lo que no sería conveniente someterlos a una revisión o quitarlos como solicita la industria.

Desde la Asociación Chilena de Líneas Aéreas (ACHILA), rechazan las declaraciones de la autoridad. “Esto (la rebaja de las tasas) afecta directamente a los pasajeros, quienes no perciben las sostenidas bajas de tarifas que las aerolíneas han realizado en los últimos 10 años, ya que la tasa de embarque continúa en $14.812 (CLP), representando actualmente en algunos casos hasta el 60% del costo pagado por el pasajero”, indican.

Según la entidad, en los últimos cinco años se ha generado un excedente de más de US$ 400 millones por tasas recaudadas que hoy están en poder del Estado y puntualiza que “menos del 50% de los costos del sistema corresponden a gastos de infraestructura, evidenciando la viabilidad de la reducción de tasas de embarque”.

La opinión del gremio es compartida en el ambiente aeronáutico que pide una mayor transparencia en la materia, especialmente hacia donde se dirigen los recursos obtenidos por la tasa de embarque, en qué se invierten y cómo se invierten. La demanda surge ante los problemas que existen en los aeropuertos o aeródromos del país por la falta de inversiones o temas pendientes en áreas operativas (como la dotación de ILS CAT III en aeropuertos del sur de Chile) o los “cuellos de botella” que se producen en terminales, productos de ineficiencias o de recursos en los servicios públicos que desempeñan funciones en los terminales aéreos (AVSEC, PDI, SAG, Aduanas) y que demoran los tránsitos de los viajeros. La falta de infraestructura también está generando esperas en los aviones, especialmente en aeropuertos o aeródromos más transitados.

La descripción anterior contrasta con las opiniones de la autoridad y pareciera ser desconocida también por el ministro cuando opina: “pregúntenle a las personas eso (una baja de tasas) o una cola eterna en el aeropuerto o esperar en el avión”, según cita el diario “El Mercurio” (21/06/2017).

Holger Paulmann, CEO de Sky, lamenta la actitud adoptada por el ministro. “Creemos que antes de descartar la rebaja de manera tan categórica, es importante que se escuchen y evalúen las propuestas que pueden surgir de una mesa de trabajo multisectorial, tal como se lo planteamos a la ministra de Transportes”.

Según su perspectiva, la rebaja de las tasas de embarque no la están pidiendo las aerolíneas sino los pasajeros quienes todavía les cuesta percibir las bajos precios que se están generando. “La baja en las tasas de embarque no lo están pidiendo las aerolíneas, porque las aerolíneas no las pagan, quienes la están solicitando son los miles de pasajeros que hoy, por primera vez en la historia, están conscientes de que el valor real del ticket solo corresponde a un 40% del precio final que pagan”, puntualiza.

Sky ha tomado protagonismo en este tema al proponer una mesa única de trabajo para invitar al Gobierno al diálogo y la búsqueda de soluciones de consenso para beneficio de todas las partes. Anteriormente, Paulmann había planteado la necesidad de trabajar en la material. En la editorial de la revista de Sky de septiembre 2016, indica que el objetivo de las tasas de embarque no está justificado actualmente porque la finalidad para la que fueron creadas (invertir en mejoras en aeropuertos) la cumplen los concesionarios a quienes las líneas aéreas les pagan un canon correspondiente.

LATAM va más allá y considera que una eventual rebaja de las tasas de embarque no sólo beneficia a los pasajeros que viaja en los aviones. “El transporte aéreo en general, es un motor clave en el desarrollo del país, desde el punto de vista económico, turístico, comercial, hotelero, entre otros”, asegura José Luis Rodríguez, gerente general de LATAM Airlines Chile. “Más pasajeros genera más desarrollo para todos”.

El principal operador aéreo del país por número de pasajeros transportados y participación de mercado, señala que la aviación tiene un impacto directo en la economía de los países, ya que impulsa el desarrollo del turismo y potencia las relaciones entre los ciudadanos, siendo un facilitador de la actividad económica. La compañía considera que las elevadas tasas de embarque –como las que tiene Chile-  obstaculiza el crecimiento y desarrollo económico del país.

LATAM destaca que el aporte del sector al desarrollo del país ya ha quedado de manifiesto cuando hizo que los vuelos domésticos aumentasen de tres a diez millones en la última década gracias al descenso de un 40% de los precios de los pasajes. Agrega que con el objetivo de seguir estimulando la demanda, la compañía ha implementado un nuevo modelo de viaje, que permite ofrecer precios más accesibles, entre un 20% y un 40% más bajos que antes, permitiendo así aumentar el tráfico de pasajeros en un 50% al 2020.

“Como LATAM hemos traspasado todas nuestras eficiencias y ahorros en beneficio del pasajero, para que pueda acceder a pasajes más económicos. Nunca antes fue tan barato volar en Chile, sin embargo, las tasas de embarque no han disminuido, incluso han aumentado su valor con el paso de los años”, enfatiza Rodríguez.

Según estimaciones realizadas por LATAM, si las tasas de embarque redujeran su valor a menos de $8.000 (CLP) ida y vuelta, cerca de 1,5 millones de pasajeros adicionales volarían anualmente. Con estos valores, alcanzaría para seguir financiando los costos de operación actual del sistema aeronáutico del país y los costos de infraestructura que son necesarios para atender las necesidades de los pasajeros que vuelan dentro de Chile. Al igual que Sky, también manifiesta su apertura al diálogo para conversar con las autoridades sobre esta materia.

Otros operadores nacionales comentan que las tasas más bajas que se cobran para los tramos más cortos o entre regiones, están diseñadas para que nunca se apliquen ya que son rutas en las que el avión no es competitivo o no existe tráfico para operar, por lo que se trata de un “sistema perverso” de parte del Estado para la obtención fácil de recursos que además dificulta el ingreso de nuevos operadores para exploren nuevos mecanismos de conectividad, ya que no existen incentivos.

Por años, Chile ha mantenido una historia proactiva en materia aeronáutica que pareciera ir quedando atrás cuando visiones cortoplacistas o limitadas entran en escena como consecuencias de factores ideológicos que se quieren imponer a toda costa y que chocan con la generación de oportunidades. Sin una mayor transparencia, el cierre de puertas a la revisión de las tasas no se entienden de otra manera que no sea la justificación de generar recursos para el Estado siguiendo la característica de la administración Bachelet, cuyo elevado gasto no se ha traducido en beneficios para la población ni para la economía del país.

Fila de pasajeros hall publico para embarque oct 2016 (RD)
Foto: Ricardo J. Delpiano

ACHILA estima que una reducción de entre 30% y 50% de las tasas estimularía el crecimiento de vuelos domésticos, equivalente a entre uno y dos millones de pasajeros adicionales viajando dentro de Chile al año. Una cifra que se eleva si se considera las proyecciones que las líneas aéreas están realizando con sus nuevos modelos de negocios.


La aviación es una industria multisectorial que funciona globalmente. Siempre ha sido así y siempre lo será, por la cantidad de actores que intervienen y el rol transversal que posee. En ese contexto, urge que los esfuerzos por disminuir los costos del transporte aéreo sean asumidos por todos, incluyendo el Estado y no por un solo sector como ocurre en la actualidad. “Las aerolíneas están dispuestas a reunirse con las autoridades e iniciar una mesa de trabajo, para evaluar las acciones que permitan incentivar la conectividad del país y mejorar la calidad de vida de miles de chilenos”, puntualiza el gremio.

En el mundo, el tema de la tasa de embarque también ha sido objeto de revisión bajo las nuevas realidades del transporte aéreo. En febrero, las aerolíneas europeas instaron a los Gobiernos a revisar sus valores porque no se han logrado los principios de mayor transparencia, consulta al usuario y no discriminación. En algunos casos, las peticiones van incluso hasta su eliminación como mecanismo impulsar la competitividad en el sector.

Los Países Bajos e Irlanda han conseguido aumentos en la cantidad de pasajeros con una reducción de los impuestos y que se han manifestado con un mayor desarrollo de la conectividad aérea. Siguiendo ese ejemplo, Austria estableció que reducirá a la mitad la tasa de embarque a partir del 1º de enero de 2018 con el fin de mejorar la posición del hub de Viena, aumentar el desarrollo económico del país e incentivar el turismo. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ha señalado que esa medida se traducirá en un aumento de 2,7% de los viajes y en la creación de 1.700 nuevos empleos.
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *