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| Foto: Santiago Díaz |
Por años, los países latinoamericanos exceptuando los mercados de Brasil y México, fueron calificados como atípicos para el establecimiento de las líneas aéreas de bajo costo y tarifas bajas (LCC, por sus siglas en inglés) por las condiciones en costos e infraestructura de la región. Una realidad que ahora está cambiando radicalmente, no tanto por los mercados sino por la capacidad de una industria que ha aprendido lecciones y se ha adaptado a las distintas realidades.
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
A la realidad anterior, se agrega el crecimiento económico que en los últimos años y en distintos grados, han registrado los países latinoamericanos permitiendo el surgimiento de una clase media y una población con mayores recursos que les permiten –y gracias a las eficiencias generadas por las aerolíneas- acceder al avión como medio de transporte y en una mayor frecuencia. En este ámbito, se hace presente también el auge de ciertas industrias o sectores productivos que han recurrido a la aviación como aliado. No obstante, es necesario que este factor influye no sólo en un sector del negocio sino que a toda la industria.

