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| Foto: Carlos Valle |
Con casi una cuadra de largo y sus seis motores, el Antonov An225 Mriya es todo un espectáculo, más todavía si se considera que sólo existe un único ejemplar construido. Por lo mismo, presenciarlo en vivo y dejar un registro constituye casi una necesidad. Así lo comprueban las miles de personas que se acercan a cada aeropuerto donde va, dan testimonio de ello. Santiago de Chile, no fue la excepción.
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
El An225 es una herencia viva de la Guerra Fría. Fue diseñado y construido por Antonov Design Bureau –que es también su operador- en la década de 1980 para el transporte estratégico de la ex Unión Soviética, principalmente para el transbordador Burán y los componentes del programa espacial soviético. El primer y único avión construido entró en servicio en 1988 pero dejó de volar en 1994. Tras una modernización, fue reactivado en 2001 y desde entonces se usa para transportar grandes volúmenes de carga como ayuda humanitaria ante desastres naturales, maquinaria o generadores para centrales de energía, tal como ocurre en la visita a territorio chileno.
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
En esa misma línea, se abren oportunidades interesantes en el ámbito de marketing aeroportuario que contribuyen a posicionar a Santiago como un importante centro aeronáutico y logístico a nivel regional con una proyección mundial. La relación establecida con la comunidad organizada y la apertura de los espacios sin comprometer la seguridad, aumenta y fortalece aún más esta realidad, reafirmando que la aviación bajo una visión de cooperación permanente es un instancia perfecta de verdadera integración.


