Por Ricardo J. Delpiano
![]() |
| Foto: Qantas |
En sintonía con lo anunciado por Alan Joyce, CEO de Qantas, en el Encuentro de Aviación de Australia y el Pacífico, organizado por el Centre for Aviation (CAPA Australia Pacific Aviation Summit 2015) a principios de agosto, Qantas confirmó hoy un pedido por ocho Boeing 787-9 destinado a reemplazar los cinco B747-400 más antiguos de su flota.
Los nuevos B787-9 serán entregados a partir de 2018, con cuatro aeronaves ese año y las restantes cuatro en el 2019. Qantas confía poder retirar gradualmente los cinco B747-400 más antiguos a partir de la llegada de los primeros Dreamliner y dejar –por ahora- la flota de seis B747-400ER para ciertas rutas exclusivas de larga distancia. Tres de los ocho aviones encargados corresponden a opciones del grupo por aviones B787-8 destinados inicialmente a Jetstar.
La compañía ha señalado que estos aviones abrirán también nuevas oportunidades de rutas entre pares de ciudades. A partir de esta orden, Qantas mantiene 15 opciones y otros 30 derechos de compra por más aviones B787, los que se ajustan a una flexibilidad a las necesidades de la compañía.
“La razón principal por la que elegimos el B787 es por su increíble eficiencia. Su nueva tecnología reduce el consumo de combustible y recorta significativamente los requerimientos de mantenimiento, además de brindarnos la posibilidad de abrir nuevos destinos alrededor del globo”, expresó Joyce. Qantas también había evaluado al Airbus A350 pero desechó esta opción por no considerar el avión adecuado para las necesidades y las rutas de la compañía.
Joyce explicó que la decisión de reemplazar los emblemáticos B747 por aviones de menor capacidad responde a la necesidad de tener más aviones y una capacidad para crecer sin alterar la oferta total de asientos de la compañía. Más aviones con una capacidad media y ultra eficientes para crecer racionalmente (en términos de ASK) brindando la posibilidad de ir aumentando y diversificando la red de larga distancia en los próximos años.
“Los Dreamliners de Qantas simbolizan una nueva era para la aerolínea”, destacó la compañía al comentar el escenario que vive.
El pedido de B787-9 coincide con la publicación de los resultados financieros para el año fiscal 2015 que arrojaron beneficios netos por A$ 557 millones (US$ 409,5 millones) para la aerolínea australiana como resultado de su proceso de ajuste, reducción de costos, cambio de estrategias comerciales, una correcta política de alianzas, acuerdos con los sindicatos para elevar la productividad y una reducción en el precio del combustible de aviación. Los resultados exhibidos permitirán a la compañía entregar dividendos a los accionistas por A$505 millones (US$ 371,3 millones), algo que no realizaba desde el año 2009.
“Estamos a mitad de camino de la mayor y más rápida transformación de nuestra historia”, comentó Joyce. “Qantas está creciendo más fuerte y de una manera más inteligente. Estos aviones (B787) son un reflejo de esta evolución que muestra que aquí nos estamos preparando para el futuro”.
Qantas continuará con su estrategia comercial en vuelos internacionales apostando por aquellos mercados con mayor potencial y con una estrecha colaboración con sus socios claves como American Airlines (Norteamérica), Emirates (Medio Oriente y Europa) y LATAM (América Latina), entre otros.
