Por Ricardo J. Delpiano
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| Foto: Ricardo J. Delpiano |
Tras un largo anhelo y varios infructuosos intentos, Aerolíneas Argentinas consiguió incorporar su primer Airbus A330-200. Se trata del primer ejemplar de un total de cuatro aviones del mismo modelo de segunda mano adquiridos en régimen de leasing a ILFC.
El primer A330-200 (LV-FNI msn290) entregado este jueves, corresponde a un ejemplar ex Malaysia Airlines y fue fabricado en 1999 para la desaparecida Sabena. Posteriormente pasó a conformar la flota VG Airlines, Delsey Airlines y Aero Lyon, antes de volver a su arrendador y luego a la compañía malaya que lo utilizó hasta 2012. El segundo ejemplar (LV-FNJ msn300) fue fabricado en 1999 y tiene la misma procedencia e historia.
Los otros dos ejemplares (LV-FNK msn358 y LV-FNL msn364) fueron fabricados en 1999 y 2000, respectivamente para la también desaparecida Air Afrique. En estos años operaron en distintas aerolíneas como Altasjet, Saudi Arabian (Saudia), Eurofly, antes de ser devueltos a su arrendador para luego ser entregados a Aerolíneas Argentinas.
De acuerdo con el calendario de entregas, los cuatro aviones se integrarán durante el segundo semestre de este año y permitirán a la compañía estatal compensar el retiro de dos A340-300 (LV-BIT y LV-BMT), los que debieran producirse en las próximas semanas.
Aerolíneas Argentinas ha seleccionado para sus A330-200 una configuración para 272 pasajeros distribuidos 24 en Club Cóndor (Ejecutiva) y 248 en Turista. Su interior está equipado con sistema mood lighting y pantallas individuales de video para cada pasajero. Sin embargo, los asientos elegidos corresponden a heredados de otras compañías, por lo que todavía se mantiene una falta de homogeneidad y consistencia en el producto respecto al resto de la flota.
La incorporación de aviones A330 era un anhelo para Aerolíneas Argentinas desde mediados de la década pasada cuando bajo la administración Marsans se intentó conseguir algunos de estos aviones con el pedido realizado para Air Comet, el que nunca llegó a concretarse.
Tras la estatización, la actual administración intentó infructuosamente conseguir estos aviones debido a los problemas para adquirir créditos por parte de Aerolíneas Argentinas – y del propio país- en términos adecuados y en un momento en que aviones A330 son altamente demandados por sus prestaciones y capacidad. Sólo tras un acuerdo con ILFC a mediados de este año, la estatal trasandina pudo conseguir cuatro ejemplares.
Intentando optimizar las operaciones de larga distancia
Aerolíneas Argentinas operará sus A330-200 en rutas de larga distancia dentro de América, principalmente en rutas desde Buenos Aires hacia Miami, Bogotá, Caracas y la operación chárter a Cancún, complementando a la flota de A340-200/-300 que posee. Adicionalmente, desde diciembre la incorporación de estos aviones permitirá abrir la nueva ruta Buenos Aires – Nueva York (JFK), aprovechando el vacío que dejará United (Buenos Aires – Newark) por falta de rentabilidad.
El objetivo para esta flota es conseguir una mejora en los resultados operacionales de larga distancia y permitir el retiro de una flota A340 antigua y cada vez más ineficiente. Sin embargo, las dificultades financiera por las que atraviesa complica a la compañía para conseguir más aeronaves de este tipo y por lo mismo, continúa recurriendo a material A340-300 retirados de otras compañías para aumentar capacidad y/o renovar material. En los próximos meses sumará dos A340-300 ex Iberia.
No obstante, durante la última Conferencia de Líderes de Aerolíneas de la Asociación Latinoamérica y el Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), Juan Pablo Lafosse, entonces CCO de Aerolíneas Argentinas, expresó la aspiración de la compañía de adquirir al menos otros siete A330-200 de una versión más moderna y con un mayor MTOW, ejemplares con los que podría incrementar la carga de pago y el alcance, permitiendo operar vuelos sin escalas entre Argentina y España.
Con la incorporación de los A330, Aerolíneas Argentinas enfrenta el desafío de alcanzar la certificación ETOPs adecuada que le permita operar vuelos transcontinentales, principalmente a Europa. Tradicionalmente, la operación de fuselaje ancho de la compañía trasandina ha estado basada en aviones cuatrimotores, a excepción de la operación con A310-300 en la década de 1990 y 2000, aunque estos sólo operaron dentro del continente. Para su única operación a Oceanía (Sydney como destino), la firma todavía necesitará del A340 por lo que la empresa evalúa sumar más aviones de estas características aprovechando el retiro de material de otras compañías.
Se considera que las rutas internacionales de larga distancia son uno de los tantos focos de pérdida de la compañía estatal argentina. Su antigua flota, la mayoría en leasing, falta de un producto homogéneo que dificulta la captura de tráfico Premium, más el incremento de los costos de transporte de la industria son algunas variables que permiten entender esto.
Actualmente, la flota de Aerolíneas Argentinas está conformada por un A330-200, cuatro A340-200, siete A340-300, 24 Boeing 737-700, cuatro B737-800 y 22 Embraer ERj190 de Austral. Sin fuentes fidedignas, debido a la falta de publicación y verificación de balances, se estima que Aerolíneas Argentinas factura aproximadamente US$ 1.200 millones por año, monto que más los aportes del Estado, consideran al menos entre US$ 1.700 millones y US$ 2.000 millones anuales sólo para cubrir los costos de funcionamiento. La compañía pierde por día US$ 1,8 millones.
