Por Ricardo J. Delpiano
Junto con fortalecer a las compañías aéreas ante los cada vez más constantes cambios que vive el sistema internacional en los últimos años, las fusiones de aerolíneas que se han generado en los últimos años permiten asegurar una expansión hacia nuevos mercados, gracias a las sinergias que estas crean.
United Airlines fue durante los años ’90 y los primeros años de la década pasada uno de las más importantes aerolíneas que atendían el mercado aéreo entre Estados Unidos y Chile. Ingresó casi en forma paralela con su competidora más directa – en esos años- American Airlines tras las respectivas salidas de las clásicas Pan Am y Eastern Airlines, operando la ruta Miami-Santiago en la cual llegó a ofrecer hasta dos vuelos diarios a fines de la década de 1990: uno sin escalas y otro vía Lima, cuyos derechos de 5ta libertad le permitían atender también el mercado entre Santiago y la capital peruana.
United operó sus vuelos a Chile principalmente con aviones Boeing 767-300ER configurados en tres clases, aunque a mediados de los ’90 fue la primera compañía en introducir el Boeing 777 a Chile, con el cual operó gran parte del tiempo la ruta Miami-Santiago. Considerando que por esos años el B777 era el avión más moderno que surcaba los cielos, United en conjunto con Boeing, lo exhibieron en varias oportunidades en la Feria Internacional del Aire y del Espacio (FIDAE) que por esos años se realizaba en el ex aeropuerto Los Cerrillos. La compañía también utilizó el Boeing 757-200 que era el encargado de operar la ruta vía Lima y en ciertas ocasiones a principios de los ’90 llegó también realizar vuelos con aviones B747-200 y B747SP.
Sin embargo la crisis del mercado aéreo mundial y en especial del las aerolíneas norteamericanas tras el 11-S obligó a United a orientar sus servicios en aquellas rutas donde era más rentable, abandonando gradualmente su HUB en Miami lo que se tradujo en el fin de muchas de las rutas a América Latina. En el caso de Chile, la compañía primero eliminó el segundo vuelo vía Lima (coincidiendo con su salida desde Perú) para luego en 2003 cerrar la ruta a Santiago el 6 de enero de ese año, culminando así 10 años de un servicio de excelencia que los pasajeros podrían disfrutar en los viajes hacia Estados Unidos.
Boeing 767-300ER de United Airlines aterrizando en la entonces RWY17 del aeropuerto Arturo Merino Benítez a fines de los años '90. Foto: Alejandro Ruiz
Con un nuevo escenario en el mercado aéreo mundial, United sólo mantuvo una presencia muy reducida en América Latina, atendiendo vuelos a México, Brasil y Argentina, los que le reportaban ingresos, sin tener nuevas noticias sobre un posible retorno de operaciones a nuestro país. Sólo un Boeing 777-200ER de United aterrizó en Santiago tiempo después cuando operando un vuelo chárter para la prensa que acompañaba al ex-Presidente de EEUU George W. Bush, cuando visitó Chile durante APEC CEO Summit en 2004.
Tras la fusión con Continental Airlines -proceso que todavía está en marcha- la nueva United está recuperando el terreno perdido en la región, gracias a la extensa red que Continental construyó en la región desde sus HUBs en Newark (New Jersey) y Houston (Texas), siendo hoy el segundo operador norteamericano tras American Airlines.
Su actual socia Continental Airlines, también tuvo una fugaz presencia en Chile. Ingresó en 1999 con vuelos diarios desde Newark operados con Mc Donnell Douglas DC-10 en los cuales ofrecía 38 asientos en Business First (Ejecutiva) y 204 asientos en Turista, en total 1.694 asientos semanales en ambos sentidos. Por esos años, el DC-10 ya tenía un costo alto de operación, especialmente por su consumo de combustible frente a otras aeronaves más modernas que eran utilizadas por la competencia. Este factor, sumado a la gran capacidad ofrecida y la presencia de otros competidores obligó a la compañía a adoptar una estrategia alternativa, lanzando el 15 de junio de 2000 vuelos a Newark vía Lima en Boeing 757-200, ruta que suspendió al poco tiempo después, en momentos que el Perú vivía momentos complicados políticamente con la tercera reelección del ex Presidente Alberto Fujimori.
A pesar de que Continental no abandonó el mercado peruano ni otros destinos en la región -más por el contrario aumentó su presencia-, nuestro país no estuvo en los planes de la compañía hasta 2007 cuando se comentó la posibilidad de que la aerolínea retomara rutas abandonadas con los nuevos aviones que la compañía introduciría. En ese sentido, el pedido de Boeing 787-8 Dreamliner por parte de la empresa y su recepción –que según el calendario inicial debía ocurrir por estos años- iba a crear las condiciones para readecuar la capacidad de su flota, donde los B787s iban a ser colocados en rutas que cubren los actuales B767s (-200ER/-400ER), siendo estos destinados a nuevos mercados que fueran apropiados para este tipo de aviones. Sin embargo el retraso del programa, la crisis del petróleo y financiera mundial de los pasados años volvieron a golpear el mercado aéreo obligando a las aerolíneas a rediseñar sus estrategias.
Ahora y bajo el alero de la nueva empresa, United-Continental pareciera estar volviendo a poner su mirada en nuestro país.
Como hemos mencionado previamente, las sinergias creadas por la fusión y la reestructuración de la capacidad operativa (flota) están generando las herramientas para que las nuevas mega-aerolíneas continúen expandiéndose abriendo o recuperando mercados bajo una estructura mucho más fuerte.
En declaraciones pronunciadas por la directora de United para el Cono Sur, Argentina y Brasil, Cristiane Franck a Valor Online (10/08/2011), al ejecutiva indicó que cuando finalice el proceso de fusión de ambas empresas se debiera producir un pequeño aumento en las operaciones a América Latina, aumentando vuelos a Buenos Aires (que actualmente recibe dos vuelos diarios uno de United y otro de Continental) y Santiago de Chile, la única ciudad en la región que no está atendida por la compañía.
En sus dichos, vuelve aparecer el factor de la reestructuración de la capacidad de flota para organizar la apertura de nuevas rutas y concretar así los planes de expansión. United-Continental tienen importantes pedidos por el Boeing 787 Dreamliner el cual permitirá incrementar la capacidad y lanzar nuevos vuelos sin escalas a distintas ciudades, acompañados de un ahorro importante en los costos gracias al menor consumo de combustible y capacidad de carga. Según la ejecutiva gran parte de los B787 serán destinados a Asia en reemplazo de los B777 los cuales podrían ser utilizados para incrementar la capacidad en las rutas hacia Brasil y otros países de Sudamérica.
Para la compañía, la actual incertidumbre económica que se está generando no debiera tener un impacto significativo en una primera instancia, a pesar del alto precio del petróleo que está afectando aumentando los costos para las compañías aéreas, obligándolas a estudiar medidas alternativas que les permitan compensar los mayores gastos por este ítem.
Desde mayo 2010, United y Continental han avanzando significativamente en la unión de sus operaciones y a pesar de que el proceso de fusión no está concluido, ambas aerolíneas ya han lanzado vuelos en conjunto y operan prácticamente como si fuera una misma empresa. Se espera que para finales del cuarto trimestre 2011, ambas compañías operen como una sola empresa teniendo una imagen única en todos los aeropuertos donde operan.
