Por Ricardo J. Delpiano.
Ayer lunes 21 de julio se cerró un capítulo más en la aviación argentina, con el traspaso de Aerolíneas Argentinas y Austral al Estado Argentino desde el Grupo Marsans. La "argentinización"de Aerolíneas -como lo llaman en el Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández, y que hasta el momento es una simple estatización de las dos compañías aéreas-, constituye un proceso reestructuración, en la cual el Estado Argentino, ejerciendo su rol de garante de la empresa - y que antes no había ejercido-, buscará capitalizar a Aerolíneas Argentinas con el fin de hacerla atractiva para que cualquier inversor privado pueda adquirirla y gestionarla.
Más que la salida de Marsans de Aerolíneas Argentinas y Austral, el verdadero punto de inflexión y que posee una mayor importancia tanto para LAN como para el resto de los operadores, son el aumento en las bandas tarifarias, la extensión de los subsidios al combustible y la reducción de las tasas aeroportuarias. Sin embargo los próximos 60 días podrpain representar a la empresa nuevas oportunidades para su participación en la Argentina. Foto: Gastón Doval.
Con la salida de Marsans y el inicio de esta transición de 60 días, plazo que el mismo Estado se ha dado para recuperar la empresa y reprivatizarla (al menos según lo que se han anunciado), lo que se abre no es un nuevo escenario, sino son un aumento en las oportunidades y opciones que podrían presentarse tanto para LAN, como para cualquier compañía, con el futuro llamado a licitación para la venta de Aerolíneas Argentinas y Austral, el cual dependiendo de sus características, podría significar una posibilidad de acceder a una mayor cuota de mercado argentino de forma más o menos inmediata, especialmente si consideramos a como está estructurada la deuda de las empresas y cuales son los intereses de cada una, lo que podría o no, significar un futuro distinto para cada una.
El proceso de estatización - al momento temporal de Aerolíneas- a su vez favorece a aclarar el escenario más inmediato en el mercado argentino, dejando atrás parte del desorden e incertidumbre de algunos meses, provocado por dimes y diretes, negociaciones entre españoles y Gobierno, presiones de gremios, paros, etc. Ahora todos los actores saben contra quien compiten y que posibilidades pueden abrirse en los próximos 60 días, donde el doble rol que el Estado ejerce desde esta semana (juez y parte) pareciera importar menos, ya que era algo que más o menos se encontraba presente desde hace varios meses (recordemos que el Estado siempre tuvo participación en Aerolíneas y que pese a ser inferior fue decisivo para la conducción de la empresa en estos meses, especialmente si se le puede unir al rol de los trabajadores de ésta).
Así, el mercado argentino pese a las adversidades que todavía percisten, se presenta hoy día como un campo de posibilidades para el futuro más inmediato, las cuales van a depender de las decisiones que el gobierno trasandino de a conocer en los próximos dos meses. Actualmente en Argentina operan seis líneas aéreas, de las cuales tres están en manos del Estado Argentino (Aerolíneas, Austral y LADE que pertenece a la Fuerza Aérea Argentina) y el restantes tres están en manos privadas (LAN Argentina, Andes y SOL). De acuerdo al último dado disponible Aerolíneas y Austral poseen en cuota 77,3% del mercado argentino, seguido por LAN Argentina con un 19,7%, Andes 1,6% y SOl con sólo 1,4%.