Como parte de su posicionamiento global, el fabricante chino COMAC inicia la certificación del C919 bajo la normativa de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). El proceso anticipa un periodo importante para la aviación china que no estará ajeno al contexto político internacional, especialmente, con un avión que pretende ampliar la oferta en el segmento de 150 asientos.
La certificación europea del C919 sería un proceso largo para COMAC. Según el semanario L’Usine Nouvelle (“Las Novedades de Fábrica”), Florian Guillermet, director de EASA, el proceso podría tardar entre tres y seis años. La demora se explicaría por los ensayos de validación de diseño y componentes claves, además de las pruebas en vuelo.
Para China, la certificación del C919 en Europa es sumamente estratégica ya que le permitirá abrazar nuevos mercados en occidente. El potencial de introducir este avión es reducido en el corto plazo, considerando la presencia de Airbus y Boeing con sus A320neo y B737 MAX, respectivamente, pero no se debe descartar que el fabricante chino sea un competidor para considerar en el mediano largo plazo.
COMAC esperaba obtener la certificación del C919 en Europa durante este año. La nueva proyección indica que esto no ocurrirá antes de 2028, y posiblemente se extienda hasta 2031.
En consecuencia, la entrada del avión en nuevos mercados podría verse complicada al menos hasta la primera mitad de la próxima década. De esta manera, el C919 podría debutar en occidente casi una década después de su estreno comercial en China con una tecnología no superior a lo que ofrece Airbus o Boeing.
Cooperación Europa - China favorable para la certificación del C919
La certificación del C919 por parte de EASA se basa en el Acuerdo Bilateral de Seguridad Aérea entre la Unión Europea y China, vigente desde 2020. Desde entonces, ambas partes han trabajado en conjunto durante aproximadamente dos años productivos. Se trata de un punto a favor que podrían aportar al proceso.
No obstante, Guillermet indica que el caso del C919 implica “una mayor complejidad y revisión”. Cabe señalar que los aviones de fabricación occidental como Airbus, Boeing y Embraer, las certificaciones toman en promedio entre seis meses a dos años.
El C919 incorpora componentes occidentales como el motor CFM International LEAP-1C, similar al que equipa al A320neo. Sin embargo, requiere una evaluación integral del diseño y su integración.
Posicionando al C919
La estrategia china apunta a mercados emergentes u operadores nuevos que requieran material de última generación, pero que no tienen los recursos para adquirir equipos de los fabricantes tradicionales. El posicionamiento de los aviones COMAC también está acompañado de relaciones políticas que China viene estableciendo con distintos mercados en sus áreas de influencia como Sudeste Asiático y África.
Un punto a favor de COMAC para posicionar el C919 es la gran cartera de pedidos que tienen Airbus y Boeing. Por lo tanto, podría ser una oferta interesante para nuevos operadores que demandan aviones inmediatos. Sin embargo, es importante considerar que todavía la puesta en servicio ha sido lenta considerando su entrega en mayo 2023 con China Eastern.
Actualmente, el C919 sólo opera en mercados domésticos en China con las aerolíneas Air China, China Eastern y China Southern. De acuerdo con datos de la industria, hay 17 aviones de este modelo en servicio comercial. Fuera de China, los aviones COMAC está equipando a las flotas de la compañía chino-indonesa TransNusa, Laos Airlines y Vietjet (C909) mientras ofrece al C919 a nuevos operadores en Nigeria. Recientemente, se conoce el interés de la brasilera Total Linhas Aereas por adquirir C919.
Un paso estratégico para la aviación china
A diferencia del sector automotriz, donde China ya ha logrado desarrollar productos globalmente competitivos, su industria aeronáutica aún se encuentra en una fase de crecimiento y aprendizaje. El ARJ21 (renombrado como C909), el primer intento de COMAC por posicionar un avión competitivo comercialmente no alcanza una producción relevante ni impacto internacional.
Anteriormente, otros aviones chinos que consiguen exportarse -principalmente por relaciones más políticas que comerciales- tampoco tienen el éxito esperado. Un ejemplo cercano es el Xian Ma-60 en Bolivia que se adquiere para renovar la flota de Fokker F-27 del Transporte Aéreo Militar (TAM), pero al poco tiempo son retirados.
La certificación EASA del C919 podría marcar un punto de inflexión para la aviación civil china. Además de abrir las puertas al mercado europeo, este proceso podría acelerar futuras validaciones internacionales de aeronaves chinas, facilitando su expansión global y consolidación como alternativa a los fabricantes tradicionales.