Retorno de Donald Trump: oportunidades y riesgos para la aviación

Donald Trump abre un nuevo capítulo más favorable a la aviación. Sin embargo, siguen las aprensiones, especialmente, sostenibilidad.
Donald Trump
Fotografía: Donald Trump

El regreso de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos sigue generando incertidumbre, especialmente, en la aviación. Pese a que su administración anterior su política llega ser muy favorable, su regreso al poder no está exenta de riesgos.

En diciembre 2024, el fenómeno de Trump toma una parte de la agenda. En el último Global Media Day de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), es uno de los factores más comentados.

Durante esa jornada, distintos analistas y expertos de aviación señalan el enfoque en la desregulación y apoyo al sector será decisivo. Uno de los puntos favorables que sin duda debiera verse beneficiado es la consolidación del sector, proceso que debiera recibir un apoyo desde el Ejecutivo.

Cabe recordar que la administración del Presidente Biden deja a un sector inconforme por la oposición a alianzas y acuerdos de negocios conjunto (JBA, por sus siglas en inglés) en momentos en que el sector busca fortalezas. Los casos más emblemáticos son la oposición al JBA entre American Airlines y JetBlue, así como la fracasa fusión entre JetBlue y Spirit. La única excepción que logra salir adelante es la compra y posterior fusión de Alaska Airlines a Hawaiian Airlines.

Trump promete reducir la intervención gubernamental en la aviación. Afirma que una menor regulación incentivaría la innovación y contribuirá a mejorar la competencia de las aerolíneas estadounidenses a nivel internacional. En ese sentido, su propuesta es fomentar la inversión privada y permitir a las aerolíneas mayor libertad para operar.

“Si la postura favorable a las empresas de la primera administración Trump continúa en este mandato, los beneficios de la desregulación y la simplificación empresarial podrían ser significativos”, apuntan desde IATA.

La llegada de Sean Duffy al Departamento de Transporte

El candidato para encabezar el Departamento de Transporte (DOT), Sean Duffy, ya entrega algunas señales de lo que podría ser la administración 2.0 del Presidente Trump. Con miras reimpulsar la industria estadounidense, uno de los aspectos en los que se trabajará es en todos los asuntos relacionados con la crisis de seguridad que enfrenta Boeing.

Boeing es uno de los principales exportadores de los Estados Unidos. La crisis marcada por el grave incidente de un B737-9 de Alaska Airlines a principios de 2024 obliga a revisar sus políticas de control de calidad, aspecto que pese a las acciones encaminadas del cual todavía no es posible superar.

Si bien habla de “amor duro a Boeing”, enfatiza que su trabajo será presionar más a la Administración Federal de Aviación (FAA) para controlar que efectivamente mejoren los controles de calidad a lo largo de la cadena de producción. En caso contrario, se espera que la crisis continúe.

“Trabajaré con el Congreso y la FAA para restaurar la confianza global en Boeing y garantizar que nuestros cielos sean seguros”, señala Duffy recientemente ante el Comité de Comercio del Senado. “Tenemos que presionar a la FAA para asegurarnos de que están implementando su plan de seguridad”.

Pilotos y políticas de contratación, otros puntos abordado

La escasez de pilotos es un tema que preocupa a la industria aérea a nivel global. Ante esta situación, se están desarrollando distintas iniciativas para aumentar las contrataciones. Incluso algunas líneas aéreas como United, por ejemplo, lanzan sus propias escuelas de formación.

La senadora republicana de Tennessee, Marsha Blackburn, es una de las que aborda el problema. Como solución temporal propone combatir la escasez de pilotos elevando la edad de jubilación de 65 a 67 años. El nuevo secretario de Transporte se ha comprometido a revisar el tema, pero se advierte que será complejo. Hasta ahora, la edad de los pilotos se mantiene en los 65 años.

Uno de los temas controversiales es el retorno al estímulo a una política de contratación por mérito. Se trata de un punto no menor que tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo ha ido quedando opacado por la presión política de grupos de interés a través de las “agendas de inclusión”.

En los últimos meses, varias empresas parecieran abandonar ese enfoque para volver a una normalización de las contrataciones. Desde la nueva administración se pretende eliminar esas políticas discriminatorias para poner énfasis en el mérito.

Eventual reestructuración del control de tránsito aéreo

El control de tránsito aéreo en los Estados Unidos es un desafío. La falta de personal en varios aeropuertos y dependencias genera desde la crisis de 2020 una falta de profesionales y técnicos. Como consecuencia, varios aeropuertos presentan retrasos en sus vuelos.

El sistema de control de tránsito aéreo es objeto de críticas en los Estados Unidos por estar obsoleto. A pesar de que la FAA toma medidas para actualizar y modernizar el sistema, existe una sensación de que se puede ir más rápido.

Para esta nueva administración Trump, no se descarta que se presente un proyecto de privatización del sistema. Ya en su primer gobierno se anuncia un plan para privatizar los servicios de tránsito aéreo o colocarlo bajo una nueva entidad sin fines de lucro separado de la FAA.

Riesgos para la aviación en el nuevo gobierno de Donald Trump

En materia de aranceles hay incertidumbre sobre si Trump volverá a aplicar cargos sobre importaciones. De aplicarse, podría derivar una nueva disputa a nivel de industria, especialmente entre los Estados Unidos y China, la que podría afectar los pedidos a Boeing como otros fabricantes estadounidenses. En esa línea, China podría acercarse aún a la Unión Europea favoreciendo a Airbus en lo que respecta a aviación.

“Los aranceles y las guerras comerciales probablemente reducirían la demanda de carga aérea y podrían afectar también a los viajes de negocios”, señala IATA.

Supuestamente, Trump promete revertir las iniciativas medioambientales de Biden. No obstante, sus afirmaciones pueden ser consideradas como parte de su discurso de campaña más que una política de su gobierno por la fuerte presión de grupos de interés.

En lo que podría haber preocupación sería en las fuentes de SAF. La aviación de los Estados Unidos demanda que estos nuevos combustibles consideran múltiples fuentes dada la necesidad de producción y uso. En ese sentido, consideran que los SAF provengan de cultivos agrícolas como derivados de aceites. Una eventual administración de Trump podría inclinarse a mantener criterios de elegibilidad en materia de SAF.

Marie Owens Thomsen, jefe Económico de IATA, explica que hay mucha incertidumbre sobre el apoyo del nuevo gobierno a los esfuerzos de descarbonización de la aviación en los Estados Unidos. La incertidumbre continuará hasta que no se aclare el camino, pero se advierte que cualquier retroceso podría complicar aún más el lento avance de la producción de SAF.

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