Los anuncios de Boeing de retrasar el programa B777X hasta 2026 es el último capítulo de la crisis que enfrenta el fabricante estadounidense. Las sucesivas demoras del nuevo avión se agregan a los problemas derivados del B737 MAX y al control de calidad de sus productos. A esto, se agregan los problemas en la cadena de suministro que, pese a su mejora respecto a años anteriores, siguen afectando las entregas.
Frente a la presión política en materia medioambiental, la situación de Boeing y los problemas en la cadena de suministro no representan noticias alentadoras. Las continuas demoras en nuevos programas aeronáuticos y los retrasos de los aviones por los problemas en la cadena de suministros obligan a posponer los planes de renovación en medio de la recuperación del crecimiento de la demanda de viajes.
A principios de septiembre, Boeing pareciera anticipar un escenario más favorable con el acuerdo tentativo con IAM 751 y W24 que no consigue prosperar. Las expectativas llegan a ser tal que incluso anticipan la construcción del demorado nuevo avión para rutas medias (denominado ya como B797). Dicho programa volvería a colocar al fabricante estadounidense en una posición competitiva frente a su rival Airbus y el A321XLR.
El inicio de la huelga hace un mes atrás involucra a 33.000 empleados y afecta la producción, además de agotar las reservas financieras de Boeing. Según estimaciones, los ingresos del tercer trimestre serán de aproximadamente US$17.800 millones y un flujo de caja operativo negativo de US$1.300 millones.
Retrasos de aviones en Boeing
Producto de la falta de soluciones del conflicto, Boeing anuncia que el programa B777X se demorará un año más, es decir, de las entregas de 2025 para el B777-9 pasan a 2026. La versión de carga (B777-8F) queda para 2028. Las fechas son tentativas y nada asegura que los nuevos plazos se cumplan.
El programa B777X lleva cinco años de demora, sin considerar el nuevo retraso. Inicialmente, su puesta en servicio se fija para 2020, pero problemas con los motores, situaciones técnicas y problemas en la certificación, fijan su estreno para fines de 2025. Con el nuevo calendario, serían seis a siete años de postergación.
Las demoras del B777-9 comienzan a impacientar a sus clientes. Emirates ya advierte de nuevas conversaciones ante los constantes compromisos contractuales del fabricante. El presidente de la principal línea aérea de Dubái, sir Tim Clark, cuestiona también los nuevos plazos.
“Dada la situación actual de Boeing, no veo cómo pueden hacer previsiones realistas sobre las fechas de entrega”, dice Clark.
A pesar de que no se fabrica en su versión de pasajeros, Boeing también terminará con el programa B767-300F que tiene a FedEx como su principal cliente. El fabricante compromete construir y entregar los últimos aviones encargados para cerrar la producción del popular birreactor en 2027.
Consecuencias para la renovación de las flotas
Con más de cinco años de demora, el retraso del B777X obliga a las líneas aéreas a continuar extendiendo el uso de aviones más antiguos y menos eficientes. Ante la presión medioambiental, no son buenas noticias.
El programa B777X se divide en tres modelos: B777-9 para reemplazar a los actuales B777-300ER, B777-8 para los B777-200ER/-200LR y B777-8F para los B777F y también de los B747-400F/-8F.
Emirates tiene previsto reemplazar todos los B777-200LR por B777-8 y los B777-300ER por los B777-9. Tiene pedidos por 205 unidades, siendo el cliente de lanzamiento y principal soporte del programa. Actualmente, está extendiendo el uso de su actual flota con actualizaciones de cabina y otras mejoras para enfrentar los retrasos.
Se espera que algo similar ocurra en Air India, British Airways, Ethiopian Lufthansa, Singapore Airlines, Qatar Airways, entre otras. Las líneas aéreas del Medio Oriente, Asia y África tendrían el mayor impacto.
El cierre de la producción del B767-300F también genera un desafío para Boeing. La falta de una alternativa a dicho avión pone en aprietos comercialmente al fabricante estadounidense para atender la capacidad de carga en tramos medios y de larga distancia. Sin anuncios por el momento, deja a dicho segmento a su rival Airbus con el A330-200F y en el futuro A350F.
En el segmento de carga, los retrasos en las entregas y de los programas anticipa una mayor conversión de aviones de pasajeros a cargueros. Por consiguiente, la renovación de flotas con equipos de nueva generación también quedaría pospuestos.