Por Ricardo J. Delpiano
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| Alejandro Paredes |
Con impulso gubernamental del Presidente Sebastián Piñera, la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) anuncia el nuevo servicio de trenes de pasajeros entre Santiago y Chillán entre las dos ciudades para 2022. El proyecto se enmarca dentro del proceso de recuperación del servicio ferroviario de pasajeros en los segmentos más competitivos (trenes de cercanía y de media distancia), cuyo impacto en la Región del Ñuble, reduce cualquier potencial -al menos en el corto plazo- para establecer servicios aéreos comerciales rentables de línea aérea.
A pesar de que su conectividad es relativamente buena a través de distintos medios de transportes (infraestructura vial y ferroviaria), los vuelos comerciales siguen representando un anhelo para la comunidad local, lo que es manifestado a comienzos de año cuando el Ministerio de Obras Públicas (MOP) encamina un estudio para visualizar la factibilidad de vuelos. Sin embargo, la indicación de parte de la autoridad ministerial respecto al mayor potencial que tendría el aeródromo María Dolores para recibir inversiones en el mejoramiento de la pista y equipamiento, colocarían “paños fríos” al potencial de Chillán, la que se confirma aún más con el anunciado mejoramiento ferroviario.
En términos generales, la ciudad de Chillán está ubicada relativamente cerca de grandes centros urbanos, siendo el principal Concepción por medio de una adecuada infraestructura vial. Lo mismo, ocurre con el resto del país a través de la ruta 5 (Panamericana) que une a las otras ciudades del país, además de Santiago, en tiempos de viaje de no más de seis horas. Además, dispone en la actualidad servicios diarios de trenes que conectan la capital con ciudades intermedias.
Por estar ubicada a una distancia de 400 kilómetros del principal generador de tráfico, el avión como medio de transporte no es apropiado más todavía cuando no existen condiciones para establecer un servicio aéreo de carácter alimentador (o regional) capaz de pagar valores altos de los pasajes para cubrir el costo de la operación.
Por la conectividad terrestre existente, la composición del mercado aéreo y la falta de un catalizador que estimule los viajes aéreos las posibilidades de establecer vuelos comerciales de línea aérea son escasas -o casi inexistentes- desde una perspectiva de operación sostenible (rentable) en el tiempo. En ese contexto, el potencial de Chillán como destino turístico (impulsado por las Termas) puede fácilmente atendido desde Concepción mediante una oferta eficiente de carácter intermodal. Esto, no quita que la aviación pueda desempeñar un rol específico en lo que respecta a operaciones chárter o aviación civil – corporativa donde la demanda específica de viajes aéreos puede ser más acorde a estos segmentos.
El “tren rápido” reduce aún más el potencial de vuelos comerciales. Con una inversión de US$115 millones, el proyecto considera dos modalidades de servicios ferroviarios interregionales: uno con 12 estaciones entre Santiago y Chillán y un tiempo de viaje de cuatro horas; y otro expreso, con detenciones en cinco estaciones y solo tres horas y 40 minutos de viaje. Ambos con trenes de última generación. Por consiguiente, la conectividad de la ciudad se vería mejorada con ahorros de tiempos significativos y más cantidad de frecuencias, lo que convierte al avión como un medio poco eficaz tomando en consideración que Santiago será el punto de origen-destino del presunto servicio aéreo.
Según EFE, el servicio ferroviario transporta actualmente a 230 mil pasajeros por año y demora más de 4 horas y 30 minutos en cruzar los 398 kilómetros que separan Chillán y Santiago. En tanto, los buses tardan cerca de cinco horas en realizar el trayecto.
La última empresa aérea que consideró a Chillán como alternativa de viaje fue Aerocardal cuando mantenía en desarrollo su proyecto de aviación regional. Sin embargo, la materialización de los vuelos no se concretó por la baja demanda de pasajeros, incluso considerando segmentos específicos que podrían ser más propensos a utilizar el servicio aéreo.
En octubre de 2015, el MOP inaugura la remodelación del aeródromo Bernardo O’Higgins de Chillán con una inversión pública de $2.271 millones. Entre los trabajos realizados están un nuevo terminal de pasajeros, mejoras en la pista de aterrizaje, calle de rodaje, una plataforma de estacionamiento de aeronaves comerciales y una nueva torre de control con una visualización de 360º. También se construye nuevas instalaciones para el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), oficinas para la administración de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y estacionamientos para vehículos. Esta infraestructura aeronáutica tiene la posibilidad de ampliarse en función de una demanda futura que, por el momento, no se manifiesta.
Calificado como parte de la red secundaria, el aeródromo Libertador Bernardo O’Higgins cuenta con una pista (RWY 04-22) de asfalto de 1.750 metros de largo por 30 de ancho con una resistencia de pavimento (PCN) de 54 F/D/X/T que está conectada a las plataformas generales y comerciales por medio de dos calles de rodaje. Independiente de la no existencia de servicios aéreos comerciales de línea aérea, el mejoramiento realizado en infraestructura, equipamiento y servicios en el aeródromo favorece directamente a la aviación civil y corporativa.
