Crisis aérea de Venezuela se amplía: Avianca y Delta suspenden indefinidamente vuelos a Caracas; Air France e Iberia de manera temporal

Por Ricardo J. Delpiano

Avión neutro wingview nubes negras (S.Díaz)
Foto: Santiago Díaz

De la misma forma como se acentúa la crisis política y económica, moverse entrar y salir de Venezuela cada vez es más difícil. A la reducción de capacidad desde 2014, producto de la eliminación de frecuencias y la salida de operadores que encarecieron significativamente los precios de los pasajes, se agrega una nueva ola de retiro de líneas aéreas del país producto de la creciente inseguridad que se vive por estos días.


La pasada semana Avianca en una drástica decisión decidió poner fin a los 60 años de operaciones ininterrumpidas en el país desde el 27 de julio. Si bien inicialmente informó que la cancelación indefinida de operaciones se concretaría en agosto, determinó suspenderlos en forma inmediata aludiendo razones de seguridad y limitaciones operativas que se estaban registrando.

“Debido a limitaciones operativas registradas en las últimas horas, Avianca se ve en la obligación de suspender a partir de hoy sus operaciones a Venezuela, y NO desde el 16 de agosto como estaba previsto. Esto incluye el cierre de la venta de pasajes en las rutas que conectan a Caracas con Bogotá y Lima”, declaró la compañía el día 27 de julio actualizando una información anterior.

Avianca también tomó la drástica decisión de modificar las rutas aéreas que utilizan los vuelos hacia el Caribe y Europa que en operaciones normales deben cruzar el espacio aéreo venezolano, lo que representará un incremento en los tiempos de vuelo en un promedio de 10 minutos dependiendo de las condiciones.

Entre las razones que permiten entender la decisión anticipada de la firma colombiana están la deficiente infraestructura en el aeropuerto de Maiquetía, la falta de internet, los sucesivos cortes de luz que impiden elaborar y trasmitir los planes de vuelos, deterioro y falta de repuestos para los servicios de handling entre otras razones que afectan la seguridad operacional de los vuelos y de los pasajeros.

Avianca si bien reconoce una cierta incapacidad para trasladar a los viajeros afectados está recomendando a los residentes en Venezuela regresar a sus casas debido a la falta de disponibilidad hasta que exista oportunidad de transporte. Avianca está colaborando con Wingo (la filial LCC de Copa Airlines, que aún mantiene operaciones entre Colombia y Venezuela) y TAME de Ecuador para movilizar a los viajeros afectados en la medida de lo posible. Asimismo está coordinando las devoluciones de dineros para aquellos viajeros que lo soliciten. La ruta más afectada es Bogotá, por el número de conexiones que la compañía realiza. En Lima, no se han registrado mayores inconvenientes.

En represalia, la Autoridad Aeronáutica de Venezuela (INAC) ha negado permisos para que las líneas aéreas contactadas por Avianca puedan incrementar vuelos a ese país para el traslado de los viajeros, decisión que afecta los principios del libre tránsito. Paralelamente, la estatal Conviasa también decidió poner fin a los vuelos a Bogotá.

Hernán Rincón, CEO de Avianca dijo que “luego de más de 60 años de servicios continuos en Venezuela, en Avianca lamentamos haber tenido que llegar a esta difícil decisión, pero nuestra obligación es garantizar la seguridad de la operación. Como compañía tenemos toda la disposición y voluntad para retomar los vuelos, una vez se cuente con las condiciones requeridas para hacerlo.”

Aunque todavía no lo hace oficial, ya es de público conocimiento que Delta también pone fin a sus vuelos a Caracas. La compañía podrá término y de manera indefinida a su único vuelo semanal entre Atlanta y Caracas desde el 16 de septiembre, sumándose al retiro reciente de United. En las redes sociales, la aerolínea con base en Atlanta ha confirmado la decisión y señala que próximamente anunciará medidas compensaciones a los afectados.

Desde Europa, Air France e Iberia también han decidido suspender sus vuelos a la capital venezolana. A diferencia de Avianca, Delta y United, las suspensiones son temporales. En ambas la suspensión rige entre el 30 de julio y 1 de agosto, por razones de seguridad debido a las violentas protestas en distintos puntos de Venezuela y por las represalias existentes, lo que sumado a la ola de violencia, no dan garantías de seguridad para los viajeros ni para las tripulaciones.


Para hoy 30 de julio, están convocados los comicios que permitirán elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente quienes se encargarán de redactar una nueva Constitución que reemplace a la impuesta por Hugo Chávez. La propuesta ha generado una ola de violencia en las protestas ya que los opositores al gobierno de Nicolás Madura indican que consolidará la dictadura del Presidente.

Desde 2014, la salida de las compañías aéreas de Venezuela es una realidad constante. Primero se deben a la demora o no retorno de los dineros generados por las ventas en ese país al tipo de cambio adecuado y posteriormente, por el agravamiento de la situación política y el constante deterioro de la inseguridad. La primera en retirarse fue Air Canada y posteriormente, le siguieron Alitalia, Lufthansa, LATAM, Aeroméxico, GOL, Tiara Air y United.

Al comienzos de la crisis, el Gobierno de Venezuela ha señalado que las compañías que se retiren de su país no tendrán derecho a volver, por lo que se infiere que la recuperación de la conectividad sólo será posible una vez que las condiciones políticas mejoren o decididamente exista un cambio de gobierno. En el periodo, sólo dos operadores han ingresado a Venezuela. Turkish Airlines en la ruta Estambul – La Habana – Caracas y Latin American Wings (LAW), desde Santiago de Chile.

La estatal Conviasa tampoco ha sido capaz de atender la reducción de capacidad por sus problemas internos y la no renovación de contratos con terceros para atender sus vuelos internacionales hacia Buenos Aires (EZE) y Madrid, por las deudas no pagadas con sus contratistas como la española Wamos Air.

Las compañías venezolanas tampoco lo están pasando de lo mejor ni pueden aprovechar los vacíos dejados por sus competidores extranjeros, debido a la falta de equipos y recursos para sustentar sus operaciones. SBA por ejemplo, ha tenido que reducir frecuencias a Miami por falta de aviones operativos para sustentar las rutas que mantenía (hasta cuatro vuelos diarios) mientras que Albatross explora otros mercados como Costa Rica como alternativa a sus operaciones, situación compartida en su momento por LAMIA, que terminó sus días operando irregularmente en Bolivia.