Nuevo Pudahuel solicita al Estado agilizar la conectividad aeropuerto-ciudad con la construcción de un metro o tren ligero

Por Ricardo J. Delpiano

SCL Metro de Santiago (Gaston Doval)
Foto: Gastón Doval

La conectividad entre el aeropuerto y la ciudad ha sido por años un tema pendiente en el desarrollo de la infraestructura aeroportuaria y de los medios de transporte en Chile. El crecimiento significativo del tráfico aéreo, impulsado por los nuevos modelos de negocios de las líneas aéreas, está haciendo que más personas utilicen el avión a precios más económicos pero son estos viajeros los que ven encarecidos sus viajes al momento de trasladarse entre la ciudad de Santiago y el aeropuerto Arturo Merino Benítez. Un servicio de transfer o taxi por ejemplo, puede incluso costar más caro que el pasaje en avión.


Considerando que esta realidad se mantendrá e intensificará en el tiempo, la concesionaria Nuevo Pudahuel considera fundamental incluir a otros medios de transporte en la conectividad aeropuerto-ciudad, poniendo énfasis en una extensión de la red de metro o la construcción de un tren ligero.

“El crecimiento del aeropuerto se puede dividir en tres áreas: tráfico aéreo, proceso de gestión de pasajeros y el transporte terrestre hacia el aeropuerto. Tiene que haber un crecimiento transversal y en ese sentido, la llegada de una línea de metro o un tren ligero va a ayudar a que más personas accedan al aeropuerto”, expresan desde Nuevo Pudahuel.

El objetivo del concesionario es que el Estado incluya medidas adicionales que acompañen al crecimiento explosivo del tráfico aéreo generando más y mejores alternativas de traslado desde o hacia el terminal aéreo, permitiendo de esta forma reducir la dependencia de los actuales servicios y ayuden a descongestionar los estacionamientos de vehículos particulares, que pese al incremento de 3.730 a 5.800 para 2020 (cuando se inauguren los dos edificios de tres pisos en el nuevo terminal), podrían no ser suficientes.

“Si bien estamos construyendo más estacionamientos, es fundamental que tengamos otros sistemas de transporte para un aeropuerto que va ser referente en Latinoamérica y que está siendo número uno en cuanto a tráfico”, agregan en la concesionaria. Cabe recordar que el número de estacionamientos como todo servicio al usuario está determinado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) en las respectivas Bases de Licitación (BALI) sobre la cual la empresa concesionaria administra el aeropuerto.

La construcción de un metro o tren ligero no es responsabilidad del aeropuerto, por lo mismo Nuevo Pudahuel hace un llamado a las autoridades del Estado a comenzar los estudios para atender la deficiencia actual en la conectividad aeropuerto-ciudad con la inclusión de la opción de metro o tren ligero. La intención es que el Estado pueda al menos adquirir los terrenos disponibles para desarrollar este tipo de infraestructura en los próximos años, antes de que los terrenos disponibles desaparezcan por el crecimiento natural de la ciudad.

Construir una línea o una extensión de metro o un tren ligero entre Santiago y el aeropuerto no es nueva. Cada cierto tiempo aparecen estudios y buenas intenciones al respecto, pero que han recibido una poca o nula respuesta de parte del Estado. En 2008 por ejemplo, un proyecto de Cencosud incluía el desarrollo de un centro comercial y una disposición a financiar un tren al aeropuerto.

Cuando se comenzaron a preparar las BALI para la actual concesión del aeropuerto de Santiago durante la administración de Sebastián Piñera, se indicó que el aeropuerto no tendría un metro al menos hasta el año 2045 y recién a partir de 2030 se podrían comenzar a realizar estudios para su factibilidad. “No está considerado ni para la primera etapa (2015) ni para la segunda (2030), sino que para la última (2045)”, indicó la entonces directora de Aeropuertos del MOP, María Isabel Castillo al diario La Tercera (27/10/2012). Las actuales BALI tampoco consideran inversiones en la materia.

Las opiniones de parte del Estado poco han cambiado con el gobierno actual de Michelle Bachelet. En el diario El Mercurio (27/05/2017), el coordinador de Concesiones del MOP, Eduardo Abedrapo, señala que “se está analizando” una solución con EFE o con otros actores privados pero enfatiza que “no se define aún”. Según el subsecretario de Transportes, Carlos Melo, los estudios para extender la red de metro o trenes ligeros indican que "no son rentables socialmente".

Como alternativa, el Gobierno actual defiende el servicio de Transantiago, aunque aclara que será una opción más para los trabajadores del aeropuerto que un servicio dedicado a los viajeros. Inicialmente, el servicio de buses urbano iba a llegar al aeropuerto en septiembre de 2015 pero hasta ahora el servicio no se materializa.

Las deficiencias persistentes de Transantiago hacen que sus servicios no sean una opción adecuada y menos confiable para trasladarse entre el aeropuerto y la ciudad. La falta en la regularidad de los servicios, buses no preparados para el traslado de equipajes y una escasa infraestructura vial en la ciudad que agilice a circulación de los buses, sumado a temas de seguridad o mantención, entre otros puntos, no brindan muy buenas referencias para los usuarios. De materializarse, su impacto debiera ser parcial ni no entregaría una solución al problema actual.

Los servicios de transporte entre el aeropuerto Arturo Merino Benítez y la ciudad de Santiago poco han variado en los últimos 40 años. El usuario sigue dependiendo de buses ofrecidos por dos empresas (Turbus y Centropuerto), los taxis concesionados y desde la década de 1990, de los llamados “transfers” (TransVip y Delfos). Recientemente, también están los nuevos servicios de transporte a través de aplicaciones telefónicas pero son considerados como informales.

Punto aparte es la proliferación de los llamados “taxis piratas” que pese a los esfuerzos del concesionario por mitigarlos, siguen actuando en el aeropuerto degradando la oferta y afectando la percepción de seguridad y la calidad de servicio al usuario en el terminal aéreo. En ese contexto, urge una mayor voluntad política en la materia así como un ejercicio adecuado y firma de la autoridad.

Considerando los tiempos electorales, el llamado de Nuevo Pudahuel debiera ser recogido por los equipos de trabajo de los actuales candidatos presidenciales con el fin de elaborar propuestas efectivas que acompañen la necesidad de mayor inversión en las infraestructuras de aeropuertos y aeródromos del país. A pesar ser saliente, el actual gobierno tiene la oportunidad de dejar encaminada una solución en los próximos meses y que esta sea recogida por la nueva administración. La concesión a 20 años del aeropuerto brinda a los futuros gobiernos la instancia para generar soluciones de largo plazo en coordinación con el proyecto que Nuevo Pudahuel ejecuta.
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