Con el fin de facilitar el transporte aéreo y mejorar la conectividad, el Perú suscribió en los últimos cinco meses 14 documentos internacionales entre Memorándum de Entendimiento (MoU) y Actas con distintos países del mundo. La acción se enmarca como parte de la nueva política aeronáutica del país que busca brindar a las aerolíneas las herramientas para que puedan aumentar frecuencias o lanzar nuevas rutas que conecten el país.
De acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) del Perú, “se ha culminado un proceso de apertura con Sudamérica”. Junto con ello, se ha logrado extender hacia otras regiones como Centroamérica, el Caribe y Europa.
Algunos Acuerdos o MoU tienen un impacto como el suscrito con España que facilitó la llegada de LEVEL a Lima o el suscrito con Chile que permitirá a las aerolíneas ampliar sus servicios aéreos. Otros tienen un menor impacto -o son más simbólicos- por las bajas probabilidades de que se establezcan rutas por la falta de demanda como ocurre con Bahamas o Guyana.
Según la autoridad peruana, para este año habrá 49 nuevas frecuencias semanales. Como resultado, se agregarían 500 mil asientos anuales en vuelos internacionales desde el Perú. De mantenerse estas operaciones durante un año completo, las nuevas frecuencias tienen el potencial de sumar más de 432 mil pasajeros adicionales.
Considerando ese potencial, el ingreso de esta importante cantidad de viajeros generaría alrededor de US$70 millones anuales en divisas mediante el turismo receptivo. De esta manera, el Perú podría generar nuevas fuentes de empleo a distintas industrias en diferentes regiones y Departamentos del país por el efecto multiplicador de la aviación.
“Al eliminar barreras operativas y abrir los cielos hacia los mercados más importantes, la institución fortalece la conectividad internacional, facilita el ingreso de turistas, impulsa las operaciones del sector exportador y mejora de forma significativa la integración del Perú con el resto del mundo”, señaló el MTC.
Además, agregan que la liberalización aérea que proyecta el Perú genera beneficios que trascienden el turismo y alcanzan directamente al sector exportador. Los acuerdos logrados con Brasil, Paraguay, Costa Rica, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Guyana otorgan hasta la séptima libertad del aire para servicios exclusivos de carga. Esta medida es vital para los productores, ya que reduce costos logísticos y potencia la eficiencia de la cadena de suministro global.
Bienvenida de parte de la industria
Los cielos abiertos forma parte de la nueva política aeronáutica que está impulsando el Perú. El objetivo es impulsar del servicio de transporte aéreo internacional y garantizar la operatividad y previsibilidad del servicio.
En términos generales, se trata de una propuesta bienvenida por la industria aérea por las múltiples oportunidades de crecimiento que se ofrecen. Sin embargo, mantienen ciertos reparos en la forma como se está intentado mostrar esta liberación a la comunidad internacional.
En febrero, Peter Cerdá, vicepresidente de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) para la Américas, señaló a “El Aéreo” que los cielos abiertos siempre han estado presentes en el Perú, pero de manera bilateral. Destacó que los acuerdos, MoU y Actas que favorezcan el desarrollo del transporte aéreo son siempre bienvenidos.

Sin embargo, precisó que no es una apertura completa ocurre con la política de cielos abiertos de Chile. En ese sentido, todavía hay espacio para seguir abriendo las barreras y avanzar hacia más oportunidades para desarrollar la aviación desplegando sus beneficios económicos y sociales por el país.
Los puntos pendientes
Si bien la política de cielos abiertos es bienvenida y contribuye a desarrollar los mercados, el Perú todavía enfrenta importantes limitantes. En Lima, principal punto de ingreso y de conexión del país, está el cobro de la Tasa Única de Uso Aeroportuario (TUUA) de transferencia que está privando al país de un potencial tráfico. A la fecha, 6 de 10 mercados en conexión están impactados por el cobro. En regiones, está el tema de una infraestructura desactualizada y capacidad limitada que en algunas ciudades dificulta operar vuelos simultáneos.
Para la industria aérea, estos dos puntos tienen solución y permitirían al Perú aumentar las herramientas para desarrollar la aviación con nuevas frecuencias y rutas. Respecto a la TUUA de transferencia, urge una revisión del proceso y un mecanismo institucional que permita no afectar el tráfico de conexión en Lima. En cuanto a la infraestructura de los aeropuertos emerge como prioridad establecer un diálogo entre los distintos sectores para evitar obras que no tengan la demanda suficiente o proyectos que sean insuficientes a los pocos años. En este punto, urge retomar una correcta planificación a mediano y largo plazo.