“Devuélveme mi Pasaje” es el nombre del proyecto de los diputados socialistas Daniel Manouchehri y Daniella Cicardini, para que las aerolíneas un reembolsen los pasajes hasta 8 horas antes del vuelo, sin penalizaciones. La iniciativa levanta inquietud en la industria de la aviación y, probablemente, también lo haga en el sector del turismo.
El proyecto “Devuélveme mi Pasaje” se enmarca de los casos de legislaciones redundantes que no aportan valor al consumidor, en este caso, al pasajero. Por el contrario, arriesgan encarecer los costos de los pasajes, poniendo en riesgo la democratización de los viajes y afectando a las personas de menores recursos.
“Muchas veces compras un pasaje y no puedes viajar y la aerolínea te dice ‘lo sentimos, no hay devolución’, y pierdes la plata”, dicen los diputados autores del proyecto, según El Desconcierto.
En efecto, su propuesta de devolución de pasajes corre para todas las tarifas aéreas, incluso las más económicas. Las tarifas básicas o más económicas son resultado de la política de libertad tarifaria que tiene Chile. Como todo orden de cosas y venta de productos, estos precios están sujetos a condiciones que el pasajero tiene el derecho de elegir o no.
Las tarifas más económicas son resultado de la generación de nuevos modelos de negocios de las aerolíneas que desde hace más de una década permiten que más personas viajen por avión. Como resultado, Chile ostenta desde 2013 la tasa de viajes per cápita más alta de América Latina con un viaje en avión por habitante.
Supuesto falso y desconocimiento del funcionamiento de la industria
Para Rodrigo Hananías, abogado en derecho aeronáutico, esta iniciativa es abiertamente equivocada, tanto en sus fundamentos como en sus efectos. El proyecto tiene un mal uso de conceptos.
“En sus fundamentos, parte de un supuesto falso, como es el pretendido “abuso” de las líneas aéreas (y el que todos los vuelos van sobrevendidos). Es al revés. La “democratización” de los cielos, permitiendo que el volar haya dejado de ser el lujo de antaño, y sea accesible para millones de chilenos, se debe precisamente a la política tarifaria de las compañías aéreas, el Revenue Management”, escribe en su cuenta de LinkedIn.
Hananías explica que el revenue management, que consiste a grandes rasgos en segmentar la demanda, según el perfil de cada pasajero. De esta manera, el oferente (las aerolíneas) disponen de distintas tarifas más o menos flexibles, según las necesidades y capacidad económica.
Básicamente, hay una relación proporcional entre flexibilidad y precio. Así, mientras más flexible sea el pasaje tendrá un valor mayor. Esto responde a que la aerolínea (como cualquier empresa) se debe asegurar que ese costo de devolver el pasaje será compensado para no afectar la rentabilidad del negocio.
“Las tarifas más baratas, lo contrario, desventaja que se ve con creces compensada con el bajo precio que se paga. Al pasajero que paga poco, le interesa eso: pagar poco para no tener que viajar por tierra”, agrega Hananías.
Siguiendo la tónica de los mensajes de sus correligionarios políticos, el uso del término “abuso” está orientado a llamar la atención y generar adhesión. Sin embargo, en la práctica el abuso no existe dado que los pasajeros están debidamente informados de las restricciones que están sujetas cada tarifa.

El abogado también explica que el Código Aeronáutico ya da el derecho a retracto por impedimento médico. Así, este proyecto es para contratiempos en general o porque al pasajero ya no le interesa viajar, como si de un seguro se tratase, a costa, en principio, de las compañías aéreas, pero a mediano plazo, de los consumidores en su conjunto.
¿Cuál es el impacto si se aprueba el proyecto “Devuélveme mi Pasaje”?
Si los parlamentarios aprueban el proyecto “Devuélveme mi Pasaje” se espera un retroceso en la democratización de los pasajes aéreos. Dado que las aerolíneas deberán tener cubrir el costo que significa devolver el pasaje, independiente de su clase tarifaria, el precio se elevará.
Como resultado, las tarifas económicas dejarán de existir, afectando a las personas de menores recursos. Bajo ese escenario, se espera una reducción del mercado aéreo lo que trae menos frecuencias y menor conectividad para las ciudades de Chile. Las ciudades más extremas y de menor demanda serán las más afectadas ya que quedarán sin servicios aéreos o con frecuencias muy reducidas a altos precios.
Los aeropuertos también estarán afectados. Al haber menos pasajeros, los ingresos bajarán y con ello su aporte al Fisco. Por la disminución de la cantidad de pasajeros, muchos aeropuertos dejarán de ser atractivos para invertir.
Tomando en cuenta los beneficios económicos y sociales derivados de la aviación, el proyecto “Devuélveme mi Pasaje” tendrá un impacto negativo en la conectividad, turismo y también en el empleo. Nuevamente, las regiones serán las más afectadas.

Contribución de las aerolíneas en Chile
Según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), las aerolíneas contribuyen significativamente a la economía del país. El impacto económico está estimado en US$7,9 mil millones al Producto Interno Bruto (PIB) lo que representa el 2,3% del total nacional. La actividad aérea da trabajo a 212.000 personas de manera directa e indirecta.
IATA señala que, en los últimos 50 años, los costos de los vuelos han disminuido en un 70% a nivel mundial. Como resultado, más personas pueden volar. Chile no está ajeno a esa realidad y ha sido pionero en la región en democratizar los viajes aéreos.
El promedio de las tarifas aéreas reales en Chile disminuye un 49% entre 2011 y 2023 lo que más personas puedan viajar, independiente de su capacidad económica. En Chile, un pasajero necesita en promedio trabajar 3,4 días para pagar un boleto de avión.